Lo fundamental cristiano puede estudiarse en dos planos:
Lo fundamental objetivo
Lo fundamental subjetivo
Lo fundamental objetivo:
- Dios
- Cristo
- La Iglesia
- La Gracia
Dios se encarna en el tiempo
Cristo se perenniza en la Historia en
La Iglesia, se hace presente en cada individuo por
La Gracia
Los Cursillos de Cristiandad tienen la finalidad de lograr que el individuo se encuentre con lo fundamental objetivo para que se decida a vivir toda su vida lo fundamental subjetivo y al mismo tiempo proporcionarle el cauce para ir viviéndolo toda la vida.
Cuando los individuos se encuentran con lo fundamental objetivo y están en condiciones de captarlo en toda su profundidad, porque su postura humilde les permite asombrarse ante la verdad, se deciden a vivir toda su vida lo fundamental subjetivo y es entonces cuando se provoca una onda expansiva de evidencia inexpugnable válida para todos, con la cual tienen que estar forzosamente conformes no tan solo los hombres de recta voluntad, sino hasta muchos de aquellos que por desconocer la Verdad tienen la voluntad un poco torcida.
Si se toma al fermento cristiano tal cual es, provoca siempre una reacción en cadena.
Si se adultera el producto, cosa que parece cómoda pero no resuelve nada, nos saldrá un cristianismo desmedulado que resultará tan solo ser su caricatura.
Se ha abusado tanto de los sustitutivos del fermento cristiano que el hombre ha llegado a ignorar lo que le liberaría su proceso normal, íntegro y auténtico.
Tal vez confundiendo aquello de la sal de la tierra, los hombres emplean para espolvorear y no para sazonar su vida.