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9/MAR/2026
Inventario incompleto de infidelidades al carisma fundacional
Texto de reflexión personal que invita a pasar de individuo a persona mediante el autoconocimiento, la libertad y el encuentro con Cristo. Propone vivir la verdad, el bien, la amistad y la belleza para descubrir el sentido de la vida y crecer en fe, esperanza y caridad.

Todo el mundo va a lo suyo...

Y tú, ¿has pensado qué es lo tuyo? Porque tú no eres lo tuyo; tú eres, sin duda, mucho más. Si alguien se acerca a ti por lo que tienes, por lo que sabes o por lo que puedes, te incomodas, te molestas, te decepcionas.

Si tú no eres ni lo que tienes, ni lo que sabes, ni lo que puedes, entonces ¿quién eres tú? ¿No lo sabes? ¿No será por eso que a veces no te encuentras a ti mismo? ¿No será que cuando vas a lo tuyo, huyes de ti?

Te ayudará a ir descubriéndote la reflexión sobre las realidades que te impactan y te mueven. Ellas te aclararán la motivación de tu modo de ser, para poder ser tú mismo siempre y aun serlo de manera más convencida y decidida.

Todas estas consideraciones tienen por finalidad esclarecer el camino a recorrer desde ser individuo a ser persona, porque ahí precisamente encontrarás tu órbita, ya que tan sólo se pueden encontrar las cosas donde están.

Tú individuo eres

Tú, más tus realidades, con tus dificultades y posibilidades.

  • Tu intención: la punta a la que apunta tu deseo más profundo.
  • Tu actitud: la respuesta adecuada a tu aptitud para irla plenificando.
  • Tu reacción: la postura fáctica, espontánea y libre ante las personas, los acontecimientos y las cosas.

Tú te manifiestas a los demás a través de tu convicción más sólida, más firme, más auténtica. Y de tu decisión más reflexiva, más meditada, más motivada. Y de tu constancia en sus dos acepciones: que conste y que perdure.

Todo individuo es una potencialidad latente, consciente y dinamizable, que tiene sus dependencias y limitaciones.

Para que tú inicies tu marcha hacia tu plenificación personal, esto es: para que vayas siendo persona, has de irte encontrando progresivamente contigo mismo. Interiorizando, personificando y dinamizando las ideas: conceptos personales, acontecimientos: hechos concretos que se van sucediendo en tu vida, y conforme te van sucediendo: la vida es, ni más ni menos, que lo que hacemos y lo que nos pasa

Lo que pasa tiene en la persona consciente, tres etapas: lo que ha pasado, lo que pasa y lo que pasará

El cristiano consciente tiene que aceptar la vida, toda la vida, como don, ello implica: encajar el pasado, agradecer el presente y confiar en el futuro.

La persona cristiana es la que trata de poner con honradez los medios adecuados para vivir en la gracia de Cristo de manera consciente, creciente y comunicada.

Si tú quieres ser persona cristiana, de Cristo, has de intentar normal, seria y alegremente

Hacerlo verdad en ti: interiorizándolo: creyendo 

Hacerlo vida en ti: imitándole: amando

Hacerlo camino en ti siguiéndolo: esperando

Ya que Cristo sólo se encarna, patentiza y manifiesta en la fe, la caridad y la esperanza de los que creen, aman y esperan 

Cristo circula en el mundo en el espíritu, el talante y el gesto de los cristianos.

Tú, inmerso en tus realidades y avanzando a través de ellas, si vas orientado por tu fe, tu esperanza y tu caridad en ejercicio, irás aprovechando tus posibilidades: estimulándote sin envanecerte y tus dificultades para templarte sin desanimarte.

Ya que tan sólo la visión y ejecución positiva, dinámica y concreta de tus posibilidades reales te llevará, no tan sólo a ejercitarlas y a mejorarlas, sino también a conocer, aminorar y aun vencer tus dificultades

Con el fin de que puedas ir descubriendo e inventariando tus posibilidades a posibilitar, frente a tus realidades vitales.

Se concretan a continuación las cuatro más importantes, que son las que ya existen en potencia en ti y en cada persona para que te sirvan de guía.

También se consigna la orientación de cada una de ellas hacia su plenificación, para facilitarte el despegue hacia una mayor plenitud consciente, dinámica y agradecida.

La Verdad — el sentido de la vida

El Bien — el gozo de la vida

La Amistad — el aliento de la vida

El Arte (la Belleza) — la contemplación de la vida

La Verdad

  • Ser verdad: percibir el eco de lo cierto.
  • Saber verdades: no realizar lo que se sabe es más penoso que no saber.
  • Manipular verdades: el agua de la verdad llevada al molino particular de uno se vuelve turbia.

El Bien

  • Ser bueno: se es feliz.
  • Hacer el bien: se es feliz a veces.
  • Tener bienes: permite distraerse para acordarse lo menos posible de que no se es feliz.

La Amistad

  • Ser amigo: hacer posible la libertad del otro.
  • Tener amigos: a veces puede derivar en egoísmo colectivo.
  • Servirse de los amigos: egoísmo a secas.

El Arte (la Belleza)

  • Ser artista: percibir el sentido a través de los sentidos; actividad creadora.
  • Saber de arte: actitud funcional.
  • Presumir, negociar o epatar con el arte: actitud rentable.

Con lo anterior puedes saber si:

  • protagonizas la vida,
  • vives la vida,
  • o la vida te vive a ti.

Y descubrir que puedes vivir de cara:

  • a las personas,
  • a los acontecimientos,
  • a las cosas.

Identificada tu personalidad, puedes dinamizarla en:

Lo cotidiano, que puede vivirse

  • por rutina,
  • con asco,
  • o por vocación.

El trabajo, que puede realizarse

  • por ganar dinero,
  • con angustia,
  • por vocación.

La realidad hay quienes:

  • la admiten,
  • se inhiben,
  • la rechazan.

Según estas actitudes:

  • unos son felices,
  • otros hacen ver que son felices,
  • otros no creen posible ser felices.

Quienes son felices:

  • viven creativamente lo cotidiano,
  • ven el trabajo como cantera de amistad

Y acogen la realidad:

  • de manera agradecida (si es grata)
  • de manera ofrecida (si es difícil)

No podemos dejar de ser lo que somos. En tanto no nos aceptemos tal como somos.

Para ir a cualquier parte, hay que partir desde donde se está.

Al ejercitar tu capacidad de optar, puedes plantearte:

  • Quiero → infantil
  • Puedo → adolescente
  • Ambiciono → joven
  • Necesito → adulto
  • Debo → oprimido (individuo)
  • Me conviene → cristiano (persona)
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