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20/FEB/2026
Agentes de cambio 0 constructores de la sociedad, que busca el movimiento de cursillos
El verdadero cambio cristiano nace del crecimiento personal y espiritual libre, no de la imposición de estructuras o programas. Critica la manipulación dentro del Movimiento de Cursillos y propone acompañar a las personas en su propio proceso de maduración y fe.

Cuando recibí del Padre Cesáreo, el encargo de escribir algo sobre el sobre el tema que encabeza estas líneas, pensé, y sigo pensando, que me lo puso tremendamente difícil, pues desde siempre he creído que cuando el Evangelio y su latente y poderosa eficacia fluye, influye y confluye donde tiene lugar y se da lo auténticamente humano, lo dinamiza, lo orienta y lo dirige hacia su más posible y rotunda plenitud. Y esto ocurre sin necesidad de agentes de cambio que lo enreden, y sin planes trazados por otros, que pretendan construir estructuras cristianas, donde fácilmente se puede obtener la etiqueta de cristiano, sin serlo ni en espíritu ni en verdad.

Y esto, lo llevo yo tan metido dentro, es para mí tan real y verdadero, que, en mi pobre opinión, darme a mí, y precisamente a mí, el desarrollo de éste tema, diría que es algo parecido a si al Cabo de la Jefatura de Tráfico, de la Sección de "Muertos y Accidentados en Carretera", se le encargara escribir la apología del viajar en automóvil. De seguro que, al intentarlo, se le agolparían en su cerebro, los fatalmente numerosos muertos y heridos que él ha tenido que atender, recoger y atestiguar.

La circunstancia de seguir estando en activo en el Movimiento de Cursillos desde su iniciación —en 1944— ha hecho que presenciara, como —de seguro siempre con la mejor de las intenciones— eso si, la poderosa energía espiritual producida por los tres días de Cursillos, era casi toda orientada primera, y canalizada después, por los que sintiéndose más cristianos que los demás, han pretendido "actuar de agentes de cambio" y de "constructores de la sociedad", empleando, si así se puede hablar, e1 material humano y generoso que cada Cursillo les ha ido proporcionando, para ver de lograr, sin la voluntad de los sujetos, la vitalización de todo lo que no funciona o funciona mal en su parcela eclesial.

Este desvío tan frecuente y tan dolorosamente experimentado tantas veces, ha sido y sigue siendo, la causa principal por la que el Movimiento de Cursillos, muchas veces no haya producido o no produzca, los frutos de eficacia que se podrían esperar de él, ya que normalmente las personas que han vivido un Cursillo, sobre todo si tienen personalidad, no se dejan manejar para que los de siempre consigan lo de siempre, esto es: poder contar con una comparsa a sus órdenes, y así seguir ejercitando sus dotes de "agentes" y de "constructores".

' Hay que tener muy en cuenta que, a los que salen de un Cursillo, no se les tiene que manipular ni desubicar, sino que tienen que madurar donde Dios les ha plantado, ya que, si esto se hace así, los que han vivido la gozosa experiencia de los tres días de un Cursillo, la van acrecentando, siempre que se les procuren los medios apropiados: la REUNIÓN DE GRUPO y la ULTREYA, clima que les facilita que puedan ir logrando esclarecer su convicción, afirmarse en su decisión y motivando su constancia. Sin duda ninguna, éste es el mejor camino para poder ir plenificando lo más importante de todo, que siempre ha sido, es y será, el encuentro consigo mismo, etapa base, fundamento y clave que facilita, simplifica y allana el camino hacia Cristo y hacia los hermanos, sin "misticismos" inhibidores, ni "fraternidades" incontroladas.

Es que el Movimiento de Cursillos, donde no ha sido tergiversado, no tiene necesidad de buscar ningún agente de cambio, porque van emergiendo todos los que se precisan del clima que se crea y se expande desde el lugar donde están, los que, como queda dicho, por haberse encontrado a sí mismos, a Cristo y a los hermanos, tienen muy presente que lo principal es el primer encuentro, para poder ir perennizando los otros dos. Este es el imprescindible punto de partida.

La obstinada urgencia, aunque a veces disimulada, con que a los que acaban de encontrarse consigo mismos en un Cursillo, se les obliga a cambiar y a construir, en el recinto de lo pío, en lugar de dar prioridad al área de su mismidad y de su concreto entorno, hace que de manera casi matemática se encuentren situados en pistas muy honorables, y muy buenas en sí, pero que les alejan de sí mismos, por el paternalismo que engendran, por las inquietudes que aquietan y par los horizontes que no clarifican ni animan.

Tal vez se pueda decir, sin pretender dogmatizar, que en el terreno de la normalidad donde discurre el vivir de los humanos, la religiosidad para contagiar y convencer tiene que ser motivada por la fe; la moral, por una convicción gozosa y alegre; y la política- social; por un claro y diáfano altruismo, pero todo ello encarnado y hecho vida en hombres que lo vivan de verdad. Si lo hacen por obligación, ni ilusionan, ni contagian.

Las construcciones que pueden montarse para fomentar la religiosidad, la moral o la política-social, son poco consistentes, cuando se fía más en las estructuras que en las personas, ya que ellas san sin duda los medios de que se vale Dios, no para fomentar, sino para fermentar lo cristiano.

Es una pena que no se llegue a comprender de una vez por todas, que no se trata de actualizar el Evangelio con los montajes pastorales teóricos al uso, sino que es el Evangelio que nos actualiza a todos, pero primero a los hombres, antes que las estructuras, ya que si no se empieza por la "Jerusalén de uno mismo", que es por donde todo lo auténtico tiene que empezar, siempre habrá un latente cabo. Lo que precisa, mejor dicho, hombre le llegue la buena noticia de que Dios en Cristo  le ama.

 El que lo cree de verdad, continuado, humilde y sencillo esfuerzo lo hace luz y emerge en el clima en que está y en el lugar en que donde se le nota, donde da la nota, donde puede darla sencillez, con naturalidad y allí es

complica, donde mucho podrá cambiar

cristiano, en su realidad, real y concreta donde está, en 1a que vive, mientras no se le aparte de ella y no se pretenda transplantarle al área de en ella, separado de sus raíces y de su "tierra", el fruto que gusta más y creen mejor, los

fariseismo en todo lo que se lleve a lo único que precisa, es que a cada que Dios, en Cristo, le ama.

obra en consecuencia, y con sereno, móvil de su existir, se halla, y allí es

con simplicidad, con justamente también si no se le y mucho se podrá construir en

lo pío, para que una vez se le exija que de supercristianos de turno.

Estas genialidades casi siempre obra de los que, sintiéndose "agentes" y "constructores", no han acertado a ver que, por su dinámica misma, el Movimiento de Cursillos, no tiene necesidad de buscar, ya que, como queda dicho, con la REUNIÓN DE GRUPO y la ULTREYA, cuando éstas no se tergiversan y se ponen al servicio de otros fines, crean y cultivan el clima apropiado, mientras, como se acostumbra a veces, no se pongan trabas a la espontaneidad que surge de un grupo de cristianos, cuando lo humana de cada uno, ha quedado fascinado por la persona de Cristo, y van descubriendo que con EL a bordo de su persona, sus cualidades van potenciándose, y sus dificultades perdiendo vigor.

Hoy que gracias a Dios, aunque muchos no se hayan dada todavía cuenta, sobre todo si se cuentan entre los adalides obstinados de los apostolados platónicos, planificados con muy buena intención, pera a

muchas millas de lo real, no hay puesto para lo impuesto, y la que viene dado por decreto, es muy difícil que interese al hombre de hoy, que va dándose cuenta que la tan llevada y traída libertad, por la que todo el mundo suspira, es siempre por lo menos o nada menos - antes que otra cosa - el derecho a ser veraz, y por tanto en ir dándose cuenta que lo cristiano, más que en tener que dar un día cuenta, consiste en darse cuenta, cada día, y mejor aún a cada momento, si puede llegarse a ello, que por la gracia de Dios, mucho puede esperarse y conseguirse de la persona, si ésta se concientiza, de sus cualidades y de 1o que puede dar de sf, si no abdica de su singularidad, de su originalidad, ni de su creatividad, único punto de partida , para que una acción sea verdaderamente personal, y no impuesta por peregrinas y absurdas culpabilidades y responsabilidades que, por no ser verdaderas, no pueden convencer más que a los ingenuos,

Esta realidad, intuida, pensada, rezada y vivida desde el principio del principio, allá por los años 40, nos ha evidenciado que esto es el punto más importante, pero por su simplicidad, difícilmente se puede entender con facilidad, o mejor dicho es casi imposible de entender, sobre todo por los que, sintiéndose "maestros en Israel", creen ya haberlo entendido.

Es que la vida nos ha ido demostrando que del comportamiento a la convicción, es mucho más difícil el camino, que de la convicción al comportamiento, y que éste también es a la vez mucho más eficaz, porque una convicción siempre contagia, y un comportamiento a lo más que llega es a suscitar imitadores, que no pocas veces no hace más que poner de manifiesto la perenne vigencia de aquella sabia frase que dice: "bienaventurados nuestros imitadores, porque de ellos serán nuestros defectos".

Cuando éste ideal - que es el que siempre hemos pretendido, y que nunca hemos dejado de pretender los que iniciamos los Cursillos - llega al hombre de a pié, al hombre corriente, natural y humano, éste, si no se le manipula, comprende fácilmente que el tan repetido y poco comprendido encuentro con uno mismo, es la realidad fundamental desde la cual se tiene que partir si se quiere pisar por la senda de la autenticidad, tan cotizada en el mercado de los valores que hoy se valoran.

Por ser ésta la base para poner en juego los valores que se poseen, interesa siempre a la persona que es persona o se esfuerza por serlo, ya que nunca va a hallar cosa que pueda descubrirle e interesarle tanto, como saberse en el mejor camino para encontrar su identidad, para encontrarse a sí mismo y ser sí mismo, sobre todo cuando llega a comprender que es tan sólo y sólo partiendo de sí mismo, que puede orientarse, seguir y llegar donde sus cualidades humanas, descubiertas, cultivadas, potenciadas y agradecidas por las espirituales, le permitan.

La vida es siempre un reto constante a la verdad de uno mismo, y se acrecienta a medida que el hombre se va perfilando en el diseño que marcan las puntas de avance, en el área vital de su normal vivir, lo que además de irle haciendo más persona, le templa y le afina para ir por la vida sabiendo afrontar, cuando se presentan, en sus siempre posibles circunstancias adversas, la apatía, el desánimo, la soledad a la traición.

Creo no puede extrañar a nadie que, los iniciadores de los Cursillos, sintamos cierto pánico hacia los incorregibles propulsores de los "cambios" y las "construcciones", en el área simple y llana de lo que debe ser un Cursillo. No dudamos que todos pretenden haber encontrado las mejores vías hacia la eficacia, pero hay que ver lo complicado que nos lo han puesto,

pues han acordado, reglamentado y hecho norma, cosas que no tan sólo no están en la misma línea intencional de lo único que importa, sino que enredan, embrollan y dificultan el camino hacia la genuina simplicidad esencial que los Cursillos persiguen.

No es que temamos a ninguna puesta al día. Desde siempre hemos intentado tratar de estar al corriente de las corrientes que corren, pero sabemos también, por dolorosa experiencia, donde conduce el no vivir alertados de que todo dinamismo de renovación y adaptación, debe proceder de la profundización de su qué y de su porqué. Pruebas evidentes de ello son: el absurdo cambio de los nombres de los rollos y su orden, por ignorar que todos forman un todo global, orientado y dispuesto hacia la progresiva incidencia que cada uno de ellos tiene normalmente en el oyente, al darle de manera sucesiva, la dosis precisa de verdades para posibilitar su convicción, sin forzar su decisión. La eliminación del rollo titulado "E1 Cursillista más allá del Cursillo", que es sin duda el que está más en punta seglar, y en linea con el Vaticano II; marcar cotas a la edad de los candidatos, en vez de que prime su personalidad; "legislar" la separación de los jóvenes de los adultos; señalar prioridades absolutas: si no ha ido el marido, no puede ir la mujer, <cuando el que tiene que ir primero, para que vaya el otro, es sin duda el que tiene más personalidad; los pintorescos cursillos mixtos, etc. etc.

Todo esto no son más que genialidades de agentes de cambio y de constructores de la sociedad, que en lugar de facilitar que, a los más posibles, les llegue la noticia de que Dios les ama, sientan el gozo de existir, y sean conscientes de lo que son por ser bautizados, les programan. programas de actuación, sin caer en la cuenta de que, el hacer sin ser, en cristiano, es casi siempre deshacer.

Eduardo Bonnín

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