Estamos aprendiendo cada día, que el mundo está lleno de estructuras paralelas superpuestas, gravitantes sobre el hombre y a pesar del hombre, creadas (falsamente para el hombre) sin contar con él.
Convertirse, para el hombre de hoy, es saberse amado por Dios, quien le quiere tal cual es.
El hombre de hoy se cierra a las ideologías y actitudes de poder que han sido creadas (consciente o inconscientemente) por el hombre para que no llegue a la consciencia de ser persona; y al mismo tiempo se va abriendo a la plenitud del Padre (quien está en todo), a la salvación del Hijo (lo ha redimido todo), al amor del Espíritu Santo (lo posibilita todo).
Jesucristo, desde su manifiesta actitud de servicio, sigue en disposición de ser llevado al hombre y a sus estructuras, no al revés. Pasó ya el tiempo de llevar almas a Cristo, es tiempo de llevar a Cristo directamente a los hombres a quien ama; no a través de estructuras sino a través del hombre convencido y decididos evangeliza los conjuntos de quienes mantienen la misma capacidad de admiración (contagiosa) por lo que se está recibiendo, el sentido de la vida (Cristo).
El sentido de la vida está en la misma vida, vale por si misma la alegría y aventura de ser vivida.
Convencido de que soy amado tal como soy, despierta en mí la consciencia de mi propia valía y descubro que puedo ser mejor, doy gracias a Dios por su amor y también por los medios posibilitan el éxito de mi esfuerzo (fortaleza de la fe), cristianizan lo concreto de mi espera (esperanza cristiana y sin prisas) y crean calor de cercanía por el mutuo regalo de la amistad (verdadera caridad).
Decidido en mi renovada opción de fe por el hombre a quien Dios ama, busco al hombre en mí, sin perderme en mí mismo, pues busco tan solo lo que de amado por Dios hay en mí y en los cercanos. Solo seré mejor, si nosotros vamos consiguiendo serlo.
Tenaz en la acción, como respuesta al reto que hallo en mi convivir hacia un “nosotros” mejor, tenaz en mi estudio hacia la verdad que nos hará libres y tenaz en mi piedad que nos hará eficaces; no como respuesta condescendiente al amante por el amado, sino como quien ha recibido la capacidad, la potencia de amar, no solo de corresponder.
Yo no puedo entregar lo que no es mío; no puedo vivir mi cristianismo como quien ha hecho el sacrificio de entregar su vida, para luego defender su sacrificio en vez de defender lo conseguido en este mundo por el Señor; los seglares no hemos sido llamados a ser fatigados trasplantadores de vidas de la estructura real a otro redil; nos toca el “roll” de portadores de Cristo para que este esté en los tinglados, ambientes, y ahí se note, y por contagio convencer, con o sin visión de conjunto, en actitud de servicio ayudar a que se decidan y desde su primer paso facilitar su tenacidad, mostrando, con lo que de nosotros pueden ver, oír, tocar, intuir y saborear, que es posible (camino), real (verdad) y concreto (cada vida).
Cada uno debe arrancar desde su camino, desde su verdad, desde su vida. Lo otro ha resultado siempre alienante y ha creado dependencia y frustración en los débiles que permanecen, indiferencia en los listos que “pasan”, miedo en los píos que son explotados por quienes administran la “caja de los truenos”.
En cambio, quienes optan libremente en y desde su circunstancia, por la aceptación del amor de Dios que lo llena todo y tienen fe en los demás hombres, también conscientemente amados del Señor, se fortalecen por el conocimiento de lo que Dios ama en ellos, se magnetizan por el sentido que cobra la vida, vencen sus miedos y arrinconan las ignorancias creadoras de superstición. Quienes consiguen esto no son manipulables, siguen jugando en su campo, son sus propios jinetes, sus propios dirigentes, dueños de sus actos y pensamientos, personas.
En su terreno, son naturales (los de siempre, indígenas de aquel ambiente), normales (creíbles y contactables, hablan el mismo idioma) y humanos (más que nunca, con la humanidad asumida del Hijo del Hombre).
Es un hecho histórico, y no por ello solo del pasado, que Mallorca es cuna de Cursillos de Cristiandad, sin que nunca desde aquí se haya usado el sentimentalismo de “alma mater”, ni de romántico quietismo anclado en lo que fue.
Por lo que de “fundacional” tiene, ha despertado envidias y sufrido embates violentos para modificar documentalmente fechas, nombres y lugares por una parte, y por otra declarar fuentes de ideas y metodologías distintas a las verdades y auténticas.
Mallorca sigue siendo foco de adaptación a los signos de los tiempos y compases del entorno, y de adecuación a la dinámica del mundo en que vivimos, con los ojos abiertos y el espíritu receptivo a la rápida evolución, procurando estar en el eje de la vorágine, sin el deseo de parar tangencialmente (sería arrastrado por lo accidental) el normal devenir de la realidad en que estamos inmersos, nos guste o no. Naturalmente esta adaptación no siempre es aceptada por todos y en especial es rechazada por quienes quieren ocupar, por desplazamiento, el ojo del huracán (perdón por el juicio de intenciones, aunque estas estén claras).
No se nos escapa que algún día Mallorca puede dejar de ser este foco, no es el único. Pero este “cuando” y “por quien” está en manos de la Providencia.
Seguimos escuchando a quien “ha llegado más lejos” en el ser y el hacer, en el seguir siendo y haciendo; guardados de descalificar y parar, y de sustituir la admiración por la envidia; alumbrados que no deslumbrados, pues en nuestro caminar en amistad, no nos miramos a los ojos, sino que miramos en el mismo sentido. Nos sabemos acompañados y no arrastrados, no tan solo no manipulados, sino que ni siquiera vigilados desde lejos y desde afuera.
En este sentido respetamos a cualquier grupo que trabaja en la gran viña y admiramos el hacer y la ejemplaridad de vida de quienes están en el empeño de la venida del Reino de Dios.
Agradecemos el reconocimiento de que contamos por la Gracia de Dios con un medio evangelizador válido, y humildemente confesamos que, ante un hecho concreto, algunos hemos emitido juicios y perjuicios poco positivos hacia otros quehaceres, comprendemos pueden haber dolido como lo hemos sentido y sentimos en nuestra propia carne al ser sujetos pasivos de casos parecidos, en ningún modo esto último nos justifica.
Quienes han vivido apartados del movimiento y ocasionalmente nos encuentran, nos sorprenden al citar frases ya en desuso que espresan para identificarse, consiguiendo con ello demostrar que estuvieron conectados y no lo están, y hace ello pensar que tras su “parón”, desde aquella perspectiva, emiten sus juicios y prejuicios.
Es cierto que mantenemos además de lo nuclear y fundamental cristiano algunas frases y slogans a modo de “marketing” como cualquier permanencia atada en el postcursillo. Permaneceremos, eso sí, abiertos a cualquier entorno, desde cualquier sitio y desde cualquier punto del desarrollo, enganche y “enrollo” a que haya llegado la persona. Renovamos nuestra actitud de cordialidad y de ofrecimiento de cercanía a la más dispar pluralidad que en el mundo existe.
Nos proponemos desechar y atajar cualquier síntoma de revanchismo, a la vez que agradecemos la invitación a la reflexión sobre esta posibilidad.
No contamos con otro medio que las reuniones de grupo y ultreyas, de eficacia probada, para mantener la conversión (en el sentido expresado); nadie, si tiene la actitud adecuada, va a ellas a enseñar, sino a mostrar su testimonio y recibir el de los testigos vivos que llegan a ellas desde su ambiente. El mundo está sobrado de maestros y falto de testigos.