METODO es un procedimiento conocido y demostrado como apto.
¿Qué puede conseguirse practicándolo?
Cuando se es fiel al “carisma fundacional”, a la finalidad específica del Cursillo.
1º.- Por la gracia de Dios
2º.- Por las oraciones de muchos
3º.- Por la dedicación completa de los Dirigentes en los tres días.
4º.- Por el seguimiento de las orientaciones que en el Cursillo se dan para el 4º día.
Se puede conseguir que los que tomen parte en él, aportando
su ilusión su entrega su espíritu de caridad
quieran seguir con interés y hasta con gozo, la trayectoria que supone pasar de:
de lo convencional - a lo real
del comportamiento - a la convicción
del convivir - al compartir
del compañerismo - a la amistad
Este pase no es automático, sino que es casi siempre un proceso que supone, por parte de todos, y sobre todo de los Dirigentes:
sembrar con confianza
cuidar con tesón
esperar con ilusión
recoger el fruto con unción (ya que se trata de personas)
Los Cursillos van logrando que las personas conozcan una actitud cristiana ante la vida, que les lleva a mirar y a ver las otras personas, los acontecimiento y las cosas, comparadas o contrastadas con la luz que se desprende del Evangelio, esto es desde la perenne frescura de las Bienaventuranzas y la diafanidad del Padrenuestro.
Cuando el que ha vivido el Cursillo en espíritu y en verdad, sigue en la dirección de lo que ha descubierto, redescubierto y vivido en el mismo, va comprobando en vivo y en directo, que aportando él lo que el guion de su vida le va marcando, puede ir logrando que cada uno de los tres encuentros: consigo mismo, con Cristo y con los hermanos vaya transformándose en amistad.
Simplificar, facilitar y posibilitar esta triple amistad, es el cometido de los Dirigentes.
El que ha ido de dirigente a un Cursillo, a no ser que exista auténtica fuerza mayor, ha de proponerse asistir a la Ultreya, haciendo Reunión de Grupo, y no ha de dar consejos ni hacer sermones, sino que ha de tratar de filtrar a través de su convicción y su actitud, que es la única manera de ir infiltrándolo en la convicción de los demás, que la amistad es verdadera y que el seguir en el cambió de rumbo por el que optó el cursillista en el Cursillo, nadie más que él —el mismo interesado— puede hacerlo posible.
Con el clima de amistad y a la luz de la verdad las personas —cursillistas y dirigentes— se van abriendo a la concientización de su vivir. De sus cualidades y de sus limitaciones.
El dirigente tan sólo tiene que dirigir su actuación en la zona de sus cualidades, para que el cursillista vaya tomando el gusto y el gozo de irlas convirtiendo en posibilidades.
Las limitaciones, irán apareciendo en el camino, pero es el mismo que las percibe en si mismo, quien puede tratar de poner los medios para reducirlas y aún eliminarlas. Es de mal gusto, por parte del dirigente detectárselas. Si el mismo las detecta y pide ayuda hay que prestársela, sin paternalismos, y sin tirar nunca de la manta.
Las personas se abren y se cierran por dentro a voluntad, pero a la voluntad nunca hay que forzarla, el listo tan sólo se abre al que intuye que va a comprenderle.
Nunca hay que dar “recetas” a no ser que nos las pidan.
La táctica a seguir es la que, salvando la distancia, Cristo en el Evangelio y que está explicitada en el rollo de “Estudio del Ambiente”:
1º- Al corazón: ir por lo que él ama.
2º- A la inteligencia: propiciarle la reflexión
3º- A la voluntad: si quisiera... el que quiere …
4º- Rodillas: itinerario: habla de Dios, habla con Dios, deja hablar a Dios.
Peligro: confundir la táctica, y emplear la misma que hemos de emplear para conquistarnos a nosotros mismos, para intentar convencer a los demás, esto es exigir a los otros:
1º- Su voluntad
2º- Su vida de gracia
3º- Su inteligencia
4º- Su corazón