Más que creer en lo que no vemos consiste en dar una interpretación cristiana a lo que vemos. Una interpretación cristiana, de Cristo. Se trata de ir recorriendo el camino que hay desde el suceso a su sentido, a su finalidad, a su porqué. La última etapa del camino raras veces es inmediata o matemática. Sino que nos conduce casi siempre a las puertas del misterio que se va desvelando —quitando velos— a medida que vamos avanzando por cotas de nuestro vivir, unos sucesos se esclarecen en algún recodo del itinerario y otros permanecen en una especie de penumbra.