I - CONSIDERACIONES INICIALES
El título sugerido de esta colaboración era "Los Cursillos y la creatividad apostólica".
En primer lugar, para desarrollar el tema, nos "chirriaba" la palabra “apostólica”. Toda creatividad real y sólida surge de la persona, y surge de dentro a fuera. Lo innovador-cristiano reside en el interior del hombre, y se proyecta en primer lugar en la configuración de la propia vida, y de ahí a los prójimos más próximas, a los ambientes en que la persona creativa se mueve, y a través de ellos, hacia toda la realidad. Ceñir la creatividad a lo apostólico parece constreñir el tema a la acción exterior.
Si lo original no se origina en el interior de la persona, sino que se circunscribe a su dimensión exterior, se queda en fuegos de artificio, y desde luego tiene muy poco que ver con la dinámica que los Cursillos genuinos pretenden suscitar.
Sólo la creatividad que es personal puede ser evangélica, y cuando por ser evangélica la creatividad es la manifestación de una autenticidad en Gracia, siempre evangeliza; es decir, es apostólica.
En cambio, todo "apostolado de diseño", que no surge como manifestación de una personalidad encajada en un eje evangélico, sino por encargo o por autoafirmación interesada, podrá quizá ser creativa, pero desde luego es la antítesis de lo que los Cursillos son y pretenden ser.
De ahí que nos hayamos permitido sustituir la mención que se nos sugería, a la creatividad apostólica, por la que creemos más adecuada, a la creatividad personal y evangélica.
En segundo lugar, en el título sugerido - "Los Cursillos y la creatividad apostólica" - nos parecía que la conjunción copulativa "y" se prestaba a distorsionar la verdad y la finalidad de lo que precisamente se intenta conseguir -y por la Gracia de Dios muchísimas veces se consigue- en el Movimiento de Cursillos. En Cursillos la creatividad no es un añadido ni un diferencial externo, que pueda distinguirse de los Cursillos y compararse con ellos, sino que forma parte de su misma esencia y finalidad.
En efecto, la que el Movimiento de Cursillos pretende es, primordialmente, despertar en cada uno su singularidad, su originalidad y su creatividad, para que, al ir descubriendo estas tres vertientes exclusivas de su personalidad y hacerlas converger en su intención, la persona afine y afile su personalidad y vaya plenificándose como tal persona.
Si este hombre, conocedor del mensaje cristiano, aporta su visión y su respuesta personal, concreta y específica al Evangelio: estamos en la línea de Cursillos. Por eso no nos cansamos de decir que lo genuinamente humano y cristiano no es la acción, lo que "ex novo" el hombre proyecta y ejecuta, sino la reacción, lo que del hombre surge ante, frente o desde lo que le es dado.
La pueden darse por tanto los Cursillos (genuinos) y adicionalmente a ellos la creatividad evangélica y evangelizadora, porque ellos mismos se definen como factor y motor de lo personal, y por tanto de lo innovador y singular cristiano.
Por todo lo anterior, el título de este escrito ha quedado configurado, tal como entendemos que puede expresar su contenido, posicionando a los Cursillos como un factor de creatividad personal y evangélica, que es lo que son, o al menos deberían ser.
II - CONCEPTO DE CREATIVIDAD
Es frecuente creer que es creativo todo lo que es distinto a lo usual. Ser distinto no constituye en sí mismo un valor; ser uno mismo, en cambio, es el valor angular, sin el que los restantes valores de nada valdrían, al no ser personales.
Y lo cierto es que ser uno mismo conlleva, en la práctica totalidad de los casos, ser de algún modo diferente, en tanto se es singular. Cuando alguien es diferente frente a los demás, seguramente no parte de la plena identificación consigo mismo, lo que le lleva a enfrentarse a su entorno antes que a transformarlo. Si el ser diferente surge desde la verdadera afirmación de sí mismo, el hombre es singular entre los demás, y no frente a ellos, si "ellos" no amenazan esa singularidad.
La pacífica e interiorizada posesión de lo personal y singular, suele distinguirse fácilmente de la artificiosa y exhibicionista ostentación de lo diferente y peculiar. Desde los inicios de Cursillos hizo fortuna la frase de que "querer se original es el menos original de los deseos", mientras que recalcábamos que solamente una auténtica personalidad humana encajada en un eje cristiano generaba las máximas posibilidades de autoafirmación y plenitud personal. Con ello distinguíamos claramente que, si querer ser original no es en sí mismo un valor, la asunción de los valores que de verdad valen, dan como resultado una originalidad y singularidad auténticas, no sometidas al mero impulso de contradicción, ni motivadas por el simple afán de notoriedad.
En consecuencia, creemos esencial deslindar lo que entendemos por creatividad genuina, de otras dimensiones con las que suele confundirse, especialmente en el ámbito de lo cristiano, la es auténtica creatividad, la que no deriva y se formula desde la naturalidad. Lo artificioso, lo meramente provocador y lo contestatario por sistema, poco tiene que ver con lo creativo, en nuestro criterio. Esto no excluye que algunas actitudes de inconformismo radical puedan ser a la vez auténticas y naturales, porque respondan a una densidad de experiencias negativas no provocadas ni magnificadas. En estos casos, la voz disonante ha de convertirse en motivo de autocrítica para quienes están en su entorno que, si son cristianos, se traducirá en el examen de conciencia que debe generarnos toda voz profética.
En segundo lugar, tampoco es creatividad genuina la que se centra en asumir, seguir o promover la moda imperante o venidera. Cuando las innovaciones se limitan al "como", a las formas y apariencias, y no arrancan de una inquietud real ni de un "por qué" personal y trascendente, no las consideramos como expresión de creatividad.
En tercer lugar, la creatividad auténtica entendemos que va acompañada siempre de la constancia. Por ello, la innovación efímera, el simple tanteo de nuevas vías o estilos o realizaciones, puede ser una excelente manifestación de inquietud personal, pero aún no es verdadera creatividad.
En cuarto y último término, creemos importante señalar que no es verdadera creatividad la que se ejercita limitando o vulnerando la creatividad y la libertad ajenas. Quizá esto es especialmente importante al referirnos al ámbito de Cursillos, ya que acosar al cursillista ofreciéndole desorientadoras pistas de generosidad planificada y teledirigida, es una tentación reiterada por desgracia en la breve historia de nuestro Movimiento. Siempre hay quien cree ejercitar su creatividad evangélica, y lo hace a costa de los demás, inventando formas y cauces de comportamiento a los que pretende que se ajusten los otros, cuyo derecho a la propia creatividad es indudablemente tan real como el suyo.
De ahí que entendamos la creatividad auténticamente evangélica como la manifestación de la potencia desveladora y reveladora que tiene el ser humano y que potencia la gracia de Dios, cuando es transparentada con
sencillez y llaneza en lo simplemente humano. Es decir, cuando lo creativo es resultado de un "por qué" personal y evangélico, a su vez capaz de motivar a muchos, no en una vía de imitación repetitiva, sino de proyección de cada vez más personal.
Consecuentemente, la creatividad más esencial es la que se centra en el arte de esculpir la propia vida y personalidad. Estas, a su vez, generan una dinámica creciente en el entorno, donde se produce la innovación en realidades, estilos y valores, y sobre todo en la imantación de nuevas personas que asumen creativamente su ilusión de ser persona, en ambientes que se renuevan por la amistad interpersonal y que reflejan la trascendencia en lo normal y en lo cercano.
III - CREATIVIDAD Y EVANGELIZACIOR
Ya en los primeros documentos fundacionales de Cursillos sintetizábamos en tres las formas de evangelización o apostolado que observábamos:
a) la de quienes se centran en "hacer obras"
b) la de quienes se dedican a "salvar almas"
y c) la de "vertebrar cristianía", que identificábamos como la propia y definitoria forma en que los Cursillos conciben la evangelización.
Entendemos que ese análisis fundacional sigue siendo globalmente válido, si bien tras los cincuenta años transcurridos desde su formulación, añadiríamos una nueva concepción, que situaríamos en segundo lugar -tras la de "hacer obras"- y que acogería a quienes identifican la evangelización con "transformar estructuras", que es un planteamiento que se manifiesta principal, pero no exclusivamente entre los entusiastas de la teología de la liberación.
Entendemos vale la pena examinar brevemente de nuevo esta clasificación.
a) Hacer obras
Raro es aún hoy el directivo o el líder católico -clérigo o laico- que no crea en el valor emblemático y casi taumatúrgico de dejar plasmado su empeño en una obra visible y memorable. Y entendemos aquí "obra" en su sentido más amplio, que puede acoger desde un edificio, a una organización o a algún magno acontecimiento.
Diríase que el monumental esfuerzo de los constructores de catedrales en la Edad Media imprimió carácter por muchos siglos en nuestra Iglesia.
Aún hoy y entre nosotros, en Cursillos, todos hemos conocido a quien vincula radicalmente el futuro del Movimiento con la erección de una "casa de Cursillos" con la instauración de una emisora de radio o de TV "cursillistas", con la creación de una revista específica, o con la organización de una "monumental" Ultreya extraordinaria…
…la menospreciamos los logros -y mucho menos los esfuerzos- de quienes así actúan. Nos limitamos a subrayar que la línea genuina de Cursillos lleva más a densificar de humanidad, de amistad y de trascendencia lo humano ya existente o en ciernes, que a crear realidades sedicentemente "cursillistas". Es decir, que es más acorde con la esencia de Cursillos (no decimos que sea más cristiano> conseguir que el "New York Times" -por poner un ejemplo- se edite en clima de amistad y con atención a la verdad y a las personas, que conseguir que se convierta en una edición local y americana del "Obsservatore Romano". Como será siempre para nosotros más importante cuidar la Ultreya de cada semana que organizar actos esporádicos, que bien pueden ser convenientes. De ahí que nos alegre que el Señor nos haya instado a pedir “nuestro pan de cada día” y no nuestro banquete de cada mes.
b) Transformar estructuras.
La concepción de la historia como una trama finalista, movida. Desde los núcleos de poder, no es sólo inherente a la filosofía política de Marx, sino que late en la práctica totalidad de las tendencias actuales de la sociología.
El pensamiento cristiano siempre se ha nutrido de los previos planteamientos filosóficos existentes, por lo que era casi ineludible que en nuestra era numerosos teólogos y teóricos de la Pastoral proyectaran al ámbito de lo cristiano las concepciones difusa o expresamente vigentes en la sociedad, según las que todo avance de la historia se concreta en la implantación de estructuras de poder menos injustas y más solidarias.
La evangelización iría pues indisolublemente unida, en esta concepción, a la transformación de las estructuras temporales.
Lo que nos parece clara y legítimamente opinable es poder pensar que la transformación de las estructuras es la causa o es simplemente uno de los efectos de la evangelización. Y en este dilema, claramente los Cursillos se inclinan por la segunda opción: pensamos que transformar estructuras no evangeliza, pero que unos ambientes fermentados en cristiano acabarán más pronto o más tarde por estructurarse con más justicia y libertad; y que este proceso de cambio estructural no será explicita y confesionalmente cristiano, sino que se formulará por hombres de buena voluntad -conscientemente cristianos o no- y en nombre del sentido común y no de teología alguna.
Conocemos y compartimos con gozo que numerosos cursillistas, desde el seno de organizaciones políticas, sindicales, empresariales, o simplemente cívicas, y desde muchos medios de comunicación, o al menos con el ejercicio de su sufragio, intentan mejorar las estructuras de la sociedad en que viven. Pero al propio tiempo reiteramos que los Cursillos, como ideario y como movimiento, creen que los cambios estructurales podrán hacer la sociedad menos injusta y más habitable, pero no la harán por ello más evangélica. (Es decir, que actúan coadyuvando al precursillo colectivo, haciendo más viable la búsqueda, pero no generan el encuentro). Y creen también los Cursillos que una sociedad más evangélica sabrá darse sin esfuerzo en las estructuras acordes con la mejor creatividad de sus más lúcidos protagonistas.
Pensamos que, si una estructura es formalmente más justa, más solidaria o más libre que el ambiente de la sociedad a la que se aplica, o bien crea tantas distorsiones como la previa estructura caduca, o bien no tarda en desintegrarse creando víctimas innecesarias y desesperanza quizá irreversible.
Alguien -muchos- tiene que cuidarse desde su seglaridad y vocación específica, en cada tiempo y en cada lugar, de mejorar las estructuras y de afinar su funcionamiento, para que vayan acogiendo las mejores dimensiones colectivas del ambiente al que se aplican. Pero lo que nos parece más urgente y trascendente, y para lo que los Cursillos sí están pensados, es mejorar esos ambientes; incluidos los ambientes políticos y sindicales, por supuesto.
En línea con lo anterior, nos hemos opuesto y seguimos oponiéndonos a los enfoques directamente estructural ¡atas que se han querido dar a los Cursillos, desde que los "Cursillos de Militantes" de la JACE española de los años 50, a recientes ensayos de laudables progresismos.
c) Salvar almas
Parece evidente que la concepción individualista de la salvación está por fortuna en claro declive desde el Vaticano II. Pero aún hay quienes identifican el ser cristiano con el cumplimiento de normas, antes que con una relación del ser humano con toda la realidad, a través del Dios personal, que en Cristo se nos revela, con lo que la mentalidad que antes se concretaba en ese afán de salvar almas <porque se eviten o se "confiesen" los pecados>, ahora se plasma en salvar instituciones, como los valores tradicionales de la familia o de la civilización europea u occidental, sin ceder en esa referencia clásica entre cristianismo y conductismo. Que nos salvamos o nos condenamos "en racimo" es una de las ideas de Cursillos que mayor creatividad genera, porque centra a escala practicable, la dimensión cósmica de la comunión de los santos".
d) Vertebrar cristianía
La concepción evangelizadora propia de Cursillos es la que se centra y se orbita en la persona como motor de la historia y hechura de Dios. A través de la realización personal y creativa, en sus ambientes, de quienes unen una auténtica personalidad humana a la fe vivida consciente y crecientemente, creen los Cursillos que las demás personas que con ellos comparten tales ambientes, irán incorporándose de una forma a su vez personal y creativa, a la ilusión y a la tarea común, densificando de humanidad, de amistad y de trascendencia todo lo real; y el Espíritu a través de ellos, "renovará la faz de la tierra", y "todas las cosas serán de nuevo creadas".
Por tanto, los Cursillos no incluyen un diseño concreto del itinerario desde lo real a lo posible. No promulgan un trayecto prefijado, sino que, cono rezaba el cartel de un aeropuerto africano, se limitan al gozo de proclamar: "desde aquí a todas partes", en un reto constante y Jubiloso a la creatividad de cada uno.
Lo penoso es que algunos se empeñan en volcar su creatividad, no en fermentar de Evangelio su realidad según su personalidad, sino en alterar el método de Cursillos, creyendo sin duda mejorarlo, con una mentalidad distinta a la fundacional y que suele concretarse en dejar menos lugar a la creatividad de quienes practiquen el método, anclándoles en una fidelidad a un "como" en lugar de liberarles por su fidelidad personal a un "por qué".
Mallorca 1992
Eduardo Bonnín y Francisco Forteza.
(1) - E1 documento fundacional a que aludimos, después reflejado en "E1 Cómo y el Por Qué", anunciaba esta concepción como "vertebrar cristiandad". En el libro "Evidencias Olvidadas y Vertebración de Ideas" <Ed. Trípode - 1988 pág. 118, explicamos por qué entendemos que en la actualidad la expresión cristiandad genera confusión en muchos, por lo que proponemos sustituirla por la de "cristianía". Curiosamente Raimundo Panikar, ha efectuado recientemente un planteamiento prácticamente idéntico, incluso en sus términos.