Volver atrás
3/MAR/2026
Pista normal del Cursillo a la reunión de grupo
Reflexiona sobre el paso natural del Cursillo a la Reunión de Grupo. Subraya la responsabilidad compartida, la importancia de la Ultreya y el acompañamiento equilibrado, evitando presiones o paternalismos, para que el nuevo Cursillista madure en libertad y amistad.

van de Dirigentes al mismo, sino también por todos aquellos que sienten una preocupación y un auténtico deseo de ir vertebrando cristiandad. Son éstos, y precisamente los que más destaquen de entre ellos, los que conviene que asistan en prudente número al último rollo del Cursillo. Para poder, después de él, en la parte experimental del rollo de “Reunión de Grupo”, intervenir para conocer, pulsar e impulsar a los individuos que van a tener con ellos la primera Reunión de Grupo.

Reunión de Grupo que deberá pasar por alto, por delicadeza, algunos extremos y que deberá hacer hincapié en otros para poder calibrar exactamente el impacto que el Cursillo ha producido en ellos.

Si la Clausura es lo que debe ser, lo cual supone que todos los que intervengan sepan lo que tiene que ser, ella constituye el primer tramo de la pista, cuyo recorrido irá perennizando su vivir en lo fundamental cristiano. De aquí la importancia en la selección y elección de los que van a hablar, los cuales conviene que sean los Dirigentes antes mencionados, lo que asegura que el tránsito del Cursillo a la Ultreya sea fácil, normal e ilusionado.

Cuando en la Ultreya hay el clima adecuado, los nuevos cursillistas caerán por su propio peso en una Reunión de Grupo formada por varios de los que habrán posibilitado el Cursillo, bien con su prestación personal o con su gestión y oración.

Es entonces cuando los nuevos Cursillistas verán como son llevadas a la práctica las verdades tan vigorosamente expresadas en el último Rollo sobre la Reunión de Grupo. Verdades que les impulsarán en el camino ilusionado y jubiloso del vivir en Gracia. 

A través de las sucesivas Reuniones de Grupo irán admirando a los que son más santos que ellos, los cuales le influirán decisivamente ayudándole a ir encontrando por sí mismos su auténtica Reunión de Grupo “Con quién quieres”.

La admiración conducente a la amistad capaz de aunar una auténtica Reunión de Grupo es la que procede naturalmente del estar unidos por un mismo porqué, no por un cómo. Este porqué es el que da la maravillosa diversidad de cada uno en la más evangélica unidad de todos.

Como todo lo humano, el proceso puede interrumpirse por sobra de más o por falta de menos. 

El excesivo “mimo apostólico” puede fastidiar tantas cosas como un olímpico desinterés. 

Hay quien cree que el desvivirse es no dejar vivir y hay quien piensa que por sí mismas se arreglan las cosas. El camino certero exige una profunda preocupación y un discreto desinterés.

A veces se ha guillotinado inconscientemente la posibilidad de una auténtica Reunión de Grupo por el celo descentrado de los que, por haber intervenido de alguna manera en su encuentro con Cristo en el Cursillo, creen tener derechos adquiridos sobre el recién llegado.

Los que se sienten padres espirituales del nuevo Cursillista pueden caer en la tentación de querer dirigir y monopolizar su crecimiento apostólico. En vez de impulsarlo por su vía normal (amistad, circunstancias, etc.), le presionan constantemente para dirigirle por una vía que ellos le han prefabricado y que su suficiencia considera, de un modo indudable, la mejor. Y así, en vez de dejarle que cuajen en el Señor sus propias amistades, le ofrecen la suya como única e insustituible.

Le presentan un programa de “actividades” que le impiden que por sí mismo descubra las realidades. Le dan hecho y masticado lo que tan sólo encontrándolo el mismo puede ponerse sobre la pista de lo fundamental cristiano.

De este modo, el nuevo Cursillista, en vez de madurar al aire libre de la libertad, es como si lo hiciera en condiciones artificiales, con temperatura regulada por otros, la cual difícilmente será la que le conviene. Este cultivo en invernadero es ambiente propicio para el nacimiento y desarrollo de toda clase de parásitos raros que deforman el crecimiento y hacen posible que el hombre vaya adquiriendo verdadera madurez y plenitud en el vital y auténtico desarrollo cristiano.

Compartir
Regístrate
Disfruta de todo el contenido.
Accede a este contenido completo y descubre en profundidad el legado de Eduardo Bonnín. El registro es gratuito y solo te tomará un momento.
Contenido relacionado
Ir al legado
Sobre la
Fundación
Nuestro fin es preservar y difundir el legado que Eduardo Bonnín Aguiló, fundador de los Cursillos de Cristiandad, dejó al mundo.
Hazte socio
de la fundación
Tu apoyo es clave para continuar difundiendo el legado de Eduardo Bonnín. Al hacerte socio, contribuyes al desarrollo de proyectos que mantienen vivo su mensaje y permiten que más personas descubran la riqueza del carisma de los Cursillos de Cristiandad.
Suscríbete al boletín de la Fundación
Nombre
Email
Regístrate
Disfruta de todo el contenido.
Accede a este contenido completo y descubre en profundidad el legado de Eduardo Bonnín. El registro es gratuito y solo te tomará un momento.
Has tu aporte.
Puedes colaborar con un aporte único o periódico, por el monto que tú decidas. Tu ayuda contribuye con el mantenimiento de la Fundación. ¡Estamos agradecidos!
Email
Monto (EUR)
Gracias por tu mensaje.
Ha sido recibido por la Fundación y estamos trabajando para responderte lo antes posible.
Si tienes alguna otra consulta o necesitas más información, no dudes en contactarnos.
¡Te deseamos un gran día!
Gracias por tu suscribirte.
Muy pronto comenzarás a recibir el Boletín de la Fundación Eduardo Bonnín Aguiló en tu casilla de correo.
¡Te deseamos un gran día!