EL PRIMER CURSILLO
En honor a la verdad, lo primero que conviene saber y que hay que poner en claro para evitar confusiones, es que lo que se ha venido llamando el Primer Cursillo, no fue tal; la realidad es que el primer Cursillo de la historia de nuestro Movimiento tuvo lugar en un chalé, en Cala Figuera (Santany - Mallorca), y se inició el 19 de agosto de 1944. Van a cumplirse por tanto 45 años de ese inicio histórico.
CURSILLOS DE JEFES Y ADELANTADOS DE PEREGRINOS
En Mallorca, como en otras diócesis españolas, los dirigentes nacionales del Consejo Superior de Jóvenes de Acción Católica impartían en esos años unos Cursillos que llamaban "de Jefes de Peregrinas" o "de Adelantados de Peregrinos", que tenían la misión específica da preparar espiritual y materialmente la Peregrinación Nacional de Jóvenes que había de dirigirse a Santiago de Compostela. Duraban una semana, aquellos Cursillos, y se desarrollaban en un muy positivo ambiente de alegría y amistad. Se dirigían de forma exclusiva a los ya militantes de Acción Católica...
IDEAL: PEREGRINAR HACIA EL PADRE
En aquel grupo de jóvenes laicos de Mallorca pensábamos que, además de preparar la peregrinación a Santiago, lo ideal sería encontrar un modo similar para ilusionar a los demás con esa otra peregrinación hacia el Padre, que es la vida, y que debíamos hacerlo de una forma apta para que el mensaje llegara también y principalmente a los que no eran o no creían ser cristianos. La mayoría de los amigos consideraban este empeño como un imposible, pero algunos le echamos al asunto todas las dosis de fe, audacia, reflexión y oración que el tema merecía.
NACE EL CURSILLO
En las semanas anteriores al Cursillo da Cala Figuera se fraguó toda la estructura de lo que hoy sigue siendo un Cursillo de Cristiandad, que entonces se llamó solamente "Cursillo", sin adjetivos, aunque algún tiempo después algunos, al ver el impacto arrollador que producían, les llamaron, en contra de nuestro parecer "Cursillos de Conquista". Aprovechamos, del precedente de los de Jefes y Adelantados de Peregrinos, un buen número de aspectos organizativos, y modificamos todos aquellos que parecían no adecuados para que asistieran y aprovecharan los que no tenían fe (como la duración, que se redujo de una semana a tres días, más la noche de entrada o "retiro"). En cuanto a los "rollos", incorporamos algunas ideas de los Cursillos de Peregrinos, y mantuvimos el título de una parte da ellos - Piedad, Estudio, Acción y Dirigentes, pero tuvimos lógicamente que rehacerlos en orden a la finalidad pretendida, totalmente innovadora. A los sacerdotes dispuestos a ayudarnos, les facilitamos esquemas del temario de la Gracia de los propios Cursillos de Adelantados de Peregrinos.
Me correspondió hacer de rector en aquel primer Cursillo, integrando el resto del equipa seglar Jaime Riutord y José Ferragut. El director Espiritual fue el Rvdo. Don Juan Juliá. Me cabe el gozo y siento el deber de decir que aquel fue ya un auténtico e íntegro Cursillo de Cristiandad, y facilitó a sus asistentes el triple encuentro, consigo mismos, con Cristo y con los hermanos. Alguna otra vez he mencionado ya que, siempre que he tenido la suerte de participar en Cursillos, he utilizado incluso físicamente los mismos esquemas y papeles que preparamos en vísperas del Cursillo de Cala Figuera (salvo en los muy contados esquemas que después han precisado variación- Ideal, Seglar en la Iglesia y Reunión de Grupo.
Entre 1944 y 1948 por la Gracia de Dios, se dieron seis Cursillos con similar buen éxito.
EL CURSILLO DE SAN HONORATO
¿Por qué razón entonces se suele considerar el "Primer Cursillo" el que tuvo lugar en el Monasterio de San Honorato entre el 7 y el 10 de enero de 1949?
Intentemos explicarlo:
La Acción Católica, en los años 40, y en España tenía unas connotaciones sociológicas muy concretas. Agrupaba a personas de clase media-media y media-baja, y estaba dirigida por seglares de esa misma extracción social, mientras las sacerdotes designadas por el Obispo al efecto se limitaban realmente a su papel de asesores -creo que eso significa su cargo de "Consiliarios"-, con un enorme respeto a nuestra autonomía seglar. Los jóvenes católicos de las clases sociales más altas seguían por lo general orbitados alrededor da las Congregaciones y Asociaciones que habían conocido en sus años de estudio en los prestigiosos colegios privados que regentaban diversas Ordenes y Congregaciones religiosas.
La Acción Católica y lo que desde ella pudiera surgir, no entraban en las realidades muy dignas de atención, en un contexto donde lo que primaba eran los apostolados "de minorías selectas" o de "élite".
EL DOCTOR HERVAS Y SUS COLABORADORES
Pero este panorama cambió en Mallorca sustancialmente cuando en 1947, fue designado Obispo Coadjutor, con derecho a sucesión, de la Diócesis de Mallorca, el Dr. Hervás, cuya experiencia pastoral se había centrado precisamente en la Acción Católica de su tierra natal. -Valencia-. El Dr. Hervás pronto valoró de forma muy positiva nuestros esfuerzos y singularmente lo que Cursillos estaba significando ya en 1948, puso como Consiliario y Vice-Consiliario Diocesanos de los Jóvenes de Acción Católica a dos "primeros espadas" del clero de Mallorca -ya prestigiado el primero, Don Sebastián Gayá, y recién llegado de la Universidad Gregoriana de Roma con brillantísimo expediente, el segundo, Don Juan Capó, por su gran personalidad, no podían ser meros asesores, sino significados protagonistas.
Este respaldo oficial permitió a partir de 1949 acudiesen a Cursillos personas antes inasequibles, y la organización de los Cursillos dejó de ser un empeño siempre llena de obstáculos a cargo de unos pocos locos sin medios. La organización más seria se notó, entre otras cosas, en que los Cursillos se comenzaron a numerar, y a realizarse con mucha mayor frecuencia.
No quiere esto decir que a partir de entonces nadásemos en la abundancia de medios y fuéramos socialmente aceptados, porque problemas ha seguido habiendo largos años; pero fue un paso cualitativo, con un protagonismo mayor de la Iglesia institucional. También "me tocó" ser rector del primer Cursillo numerado, en San Honorato, que fue igual en todo al de Cala Figuera excepto en las primeras "meditaciones", que impartió con nuevo enfoque Don Juan Capó en la única noche que nos acompañó en aquel Cursillo, y que se incorporaron al método.
EL CURSILLO, VIVENCIA DE LO FUNDAMENTAL CRISTIANO
Aclarando el dato y el contexto históricos, debo afirmar que hoy, más de 44 años más tarde, veo aquel primer Cursillo como un auténtico Cursillo, compendio del esfuerzo del hombre por buscar a Dios y del afán del amor de Dios por buscar al hombre; aspirábamos entonces y ahora a que el hombre se centrara en lo real y en lo natural para que fueran real y naturalmente evangélicos; sabíamos que fermentar en cristiano los ambientes en que nos encontramos es la vía más eficaz para que el mundo se penetre del Espíritu; y que la vía de la amistad es la más adecuada para que el seglar reciba y trasmita toda la energía de lo fundamental cristiano.
Claro que, al propio tiempo, no puedo dejar de mirar hacia aquel momento germinal, sin recordar todas las maravillas con las que el Señor nos ha asombrado, durante todo el tiempo; ni olvidar tampoco las dificultades que hemos encontrado para que los Cursillos siguieran en la vía para lo que fueron concebidos y no perdieran eso que ahora algunos llaman "el carisma fundacional" o lo recuperaran si ya era tarde.
DIFICULTADES SURGIDAS
En este último orden da cosas, quizá sea oportuno recordar lo dificilísimo que nos resultó inicialmente que los Consiliarios aceptaran que el instrumento, básico del poscursillo fuera una reunión periódica da seglares no presidida ni supervisada por un sacerdote. Pero la Reunión de Grupo salió adelante por la enorme fuerza cohesiva que tiene la amistad y porque los grupos se multiplicaron como los peces y los panes a la orilla del Lago, haciendo imposible la supervisión pretendida. Como resultó después enormemente difícil convencerles de que los Cursillos para hombres maduros debían ser los mismos que habíamos iniciado con jóvenes, porque jóvenes éramos y propugnábamos acción ambiental y natural, hacia nuestros amigos. (Claro que eso era sólo la nueva edición de las advertencias de fracaso que nos había formulado la gente docta cuando les comunicamos que en el Cursillo queríamos integrar jóvenes "sin estudios" y jóvenes con estudios").
Quizá la mayor dificultad de comprensión la tuvimos al plantear la necesidad da que se iniciaran los Cursillos para mujeres. Sólo querían concebirlos en función de que no obstaculizaran la actividad de sus maridos, cuando no los rechazaban de plano. Pero finalmente la evidencia de la idea se impuso, no sin cautelas enormemente peregrinas, tales como prohibir a los sacerdotes asistentes fotografiarse con las cursillistas y obligarles a efectuar las comidas en habitación distinta que las mujeres. Pero al fin los Cursillos fueron de mujeres, y no sólo de esposas da Cursillistas, y se dieron con el mismo contenido y estilo del de Cala Figuera. (resulta casi cómico que algunos de los pequeños inquisidores de entonces sobre este tema, se hayan convertido después en adalides de los llamados "cursillos mixtos", que no consideramos genuinos sino "mixtura da cursillos", por razones ya explicadas en otro lugar).
Frente a estas dificultades internas, créanme que las externas -desde la Pastoral del Dr. Enciso a imposiciones políticas en otras latitudes- no han tenido gran significado ni han generado grandes peligros reales.
LA SIMIENTE EVANGÉLICA SIEMPRE EFICAZ
Hoy algunos insisten en adaptar los Cursillos sustancialmente en función de los países o los tiempos, "siempre que se respete el perfume de las esencias del carisma fundacional". Mucho nos tememos que frase tan alambicada quiera volver a decir lo que venimos oyendo desde 1944: "vamos a hacer algo especial para…". Si los Cursillos han evidenciado ya algo, es la dimensión universal de su mensaje íntegro, ya que la simiente se aclimata siempre con naturalidad y sin laboratorios especiales, cuando ha caído en buena tierra. No así el plantel de vivero, acostumbrado sólo al laboratorio y clima artificial de los expertos de turno. No tememos a las adaptaciones surgidas de la vida, sin pretensión inicial de cambiar, y protagonizadas por cristianos de a pie, no por seglares casi profesionalizados en lo eclesial o surgidas de directrices pastorales sin contrastar.
Porque todas estas dificultades no han conseguido hasta ahora ahogar el vigor de los Cursillos en casi ningún lugar, pero sí le han impedido desarrollar realmente toda su capacidad. De ahí que alguna vez más hayamos ya dicho que los: Cursillos están aún por estrenar, pese a que estamos a más de 40 años de Cala Figuera.
LO QUE DESDE SIEMPRE NOS PROPONEMOS FERMENTAR
Porque si es indudable que nuestra Movimiento ha cambiado muchas vidas para mejorarlas, y ha hecho mucho bien en muchas familias y en otras relaciones; sin embargo ¿dónde están después de 40 años esos ambientes humanos realmente impregnados de sentido cristiano que nos proponíamos "fermentar"? ¿no será que hemos dedicado demasiados esfuerzos a acciones intraeclesiales, y hemos perdido el mensaje del rollo de Estudio del Ambiente, que precisamente fue el primero que confeccionamos, y del que traen causa y sentido todos los demás?
HACIA EL AÑO 2.000
Veo el primer Cursillo como una exigencia para que hacia el año 2.000 seamos capaces de dejar al descubierto tanto a los profetas de calamidades, como a los profetas del retorno al pasado, porque desarrollemos en espíritu y en verdad, dentro de nuestras realidades humanas, esa dinámica de amar y ser amado que implica el haber encontrado a Cristo de verdad en un Cursillo, y no dejarnos manipular después en su nombre para dedicarnos a sembrar en campo respetable pero ajeno; todo ello manteniendo la simplicidad de lo fundamental cristiano y la infinita ilusión de aquellos "pobres" Cursillistas de Cala Figuera que ni siquiera han podido presumir de haber asistido al primero, porque hasta cinco años después no se repartieron "carnets" de Cursillista.
Eduardo Bonnín