La botadura de una nueva revista para los Cursillistas de Cristiandad en América es para todos los hermanos un motivo de gozo vivo en el Señor. Ella va a ser desde ahora en esas tierras la nave capitana que marque la ruta hacia ese mundo mejor a todos los que, mejorados por un Cursillo o renovados en sus vidas por la decisión de corresponder más vigorosamente a su vocación de cristianos, han resuelto hacer de todo camino hacia Dios.
Afortunadamente empieza a haber cursillistas en muchos ambientes. Y como a los primeros cristianos, ya se nos puede ver en todas partes. Dios nos ha llamado desde la rosa de los vientos de la disparidad donde discurre cada una de nuestras vidas a hacer de ellas testimonios auténticos y actuales de nuestra fe en Cristo.
Para nosotros, amigos cursillistas, la meta debe ser siempre principio y arranque para la conquista. Dios no ha confiado una misión grandiosa, y el arranque para la conquista. Dios nos ha confiado una misión grandiosa, y el vivir empeñado en cumplirla, nos exige un conocimiento claro de la orientación a seguir.
Para ello necesitamos tener y mantener una mentalidad católica y apostólica con el fin de conseguir una unidad de pensamiento, de voluntad y de acción.
Y todo ello, viene a posibilitarlo, sin duda, ampliamente esta nueva revista.
Ella será una ventana abierta al afán apostólico.
Una “carga” periódica y regular de “electricidad” de la buena, que alumbrará, moverá y removerá lo mejor de cada uno, para mantenernos atentos y prontos a lo que quiera de nosotros el Señor.
Para saber qué hacer y cómo hacerlo.
Para afinar la puntería en la eficacia.
Para encauzar inquietudes.
Para embridarlas mejor, con pulso vigilante, firme y certero.
Para poner en su punto claro lo borroso y remarcar lo mejor.
Para dar el matiz del momento a las ideas de brillo eterno.
Para tender puentes de comprensión entre muchos hermanos.
Para los que, con el alma en gracia luchan, aunque lejos por lo mismo.
Para los que lucharan un día con nosotros, si nosotros fallamos.
Para esto, y para mucho más ha sido sin duda alguna, botada la revista, por esto nos hemos de embargar gozosos en esta nueva aventura, engarzando sueño y realidad con un nexo de fe viva y esperanzada.
Porque siempre se puede si se quiere en serio.
Porque nos sabemos en EL mayoría aplastante y absoluta.
Y porque la empresa de que todo el mundo viva DE COLORES vale la pena.
Eduardo Bonnín