Lo primero, agradecer a Dios el hecho de:
haber nacido:
- en el preciso lugar. Donde
- y en el oportuno tiempo: cuando
haber sido bautizado
haber sido instruido como miembro (vivo, consciente, operante)
de la Iglesia
y por lo mismo amado por Dios.
Y llamado a un Cursillo de Cristiandad para concientizarte lúcidamente de estas maravillas
según tu longitud de onda
y tu capacidad para vivirlas en profundidad
con una correspondencia (activa, despierta, a punto)
de manera (ilusionada, maravillada, contagiosa)
y en clave de Magnificat.