La verdadera historia de los Cursillos es la historia de los Cursillistas; al observarla, comprobamos que muchos que recibieron el mensaje, no lo viven en su aquí y en su ahora.
Esta realidad nos obliga a reflexionar para ver de localizar el punto de fractura, el punto de fuga o el punto de parada que ha solido motivarlo.
Deseamos que el esclarecimiento de este proceso sirva:
Al salir del Cursillo conseguimos:
No tiene ninguna frontera, porque su frontera es su posibilidad optimizada por la Gracia.
Todas las...
Intenciones
Actitudes
Posturas
encuentran un vigor nuevo al...
motivarlas
dinamizarlas
acrecentarlas
en la órbita de la fe.
Se es radicalmente...
original
espontáneo
oportuno
Lo que se sirve, por el hecho de vivirlo, se muestra y se contagia con...
naturalidad
normalidad
humanidad
Al ir siendo lo que es no necesita dejar de estar donde estaba.
Cada momento vive con más ilusión donde está, porque acierta a ver con luz siempre nueva lo cotidiano
Mientras tiene ahí su punta de avance, capta, saborea y hace eficaces, todos los medios que el post-Cursillo le ofrece, ya que los emplea para todo lo que son necesarios y sólo para lo que son necesarios.
Mientras avanza en esta órbita, el eco que produce su postura en su circunstancia concreta va desde la sorpresa admirativa, al "cabreo" no menos admirativo, de quienes le tratan a diario.
Sin embargo, sucede con frecuencia que esta pista de fe, en sus dos vertientes cristiana y humana -de trascendencia y personalización- no tarda en serle convertida en otra cosa, que no obstante guardar una apariencia similar, es sustancialmente distinta:
Los que se refugian en la moral, inician un proceso que les lleva, de estar centrados en si mismos y proyectados a todos los campos de su realidad y su intención, a estar polarizados en lo profesional, en los negocios, en la política, en lo social, etc... y convencidos de que su proyección les justifica como personas, hasta que se decepcionan, se neurotizan o se alienan definitivamente.
Cambiaron su "hombre viejo" por otro más moderno, que no es sin embargo el "hombre nuevo" que inicialmente tras el Cursillo, consiguió ser.
Los que se instalan en la religiosidad, la ejercen:
En los Cursillos:
En otro tinglado:
Por libre:
Los motivos que originan más frecuentemente este proceso de trucaje de la fe por la moral o la religiosidad son:
Se produce ordinariamente cuando quien tiene suficiente sentido crítico, observa que lo que viven los dirigentes y los Reverendos en lo cotidiano, no está al nivel de lo que le proclamaron en el Cursillo y de lo que él mismo está viviendo... o considera humildemente que se está pasando de rosca o se siente víctima de una piadosa estafa. No osará ser más que sus hermanos mayores en la fe u sustituirá la admiración de los santos por la imitación de los píos.
Tiene, normalmente, por causa, la actitud de alguno o algunos dirigentes (muy especialmente si son sacerdotes) cuando viéndole entusiasmado, le hacen el "caritativo" favor de decirle que comprenden su entusiasmo, pero tanto su ilusión, como los mismos Cursillos son algo a superar, como si se pudiera ser algo más que cristiano.
Como el hombre que tiene fe y la vive, la expresa siempre con ilusión en su normalidad de manera espontánea y no tiene la sensación de hacer nada extraordinario, no suele faltar quien aprovecha esta disposición para invitarle a "concretar" en una actividad o compromiso determinados su afán de hacer operativa su fe.
Al empezar a actuar por motivos cristianos fuera de su normalidad, no precisa de la plena coherencia entre su vida y su acción, por lo que se va encantando con su acción, descuidando su vida.
La línea que marca el propio Cursillo para la orientación del cursillista es la que se consigue con el clima de comunicación que se facilita en la Reunión de Grupo y en la Ultreya.
Al comunicar cada uno lo que vive, lo que quiere vivir o lo que le duele no vivir, se van entendiendo dos cosas:
Sin embargo, es muy difícil que los cristianos entremos en esta dinámica de comunicación, abandonando la atávica relación de jerarquía-sumisión en que siempre nos hemos movido. De ahí que con frecuencia no nos limitemos a compartir experiencias y opiniones, sino que busquemos la vía de poder dar o recibir consejos, bendiciones o excomuniones.
En esta vía suele suceder que quien intenta vivir, casi siempre limpiamente y a veces por comodidad, solicite el consejo o dictamen sobre su conducta, de quien, juzga más autorizado en las cosas del espíritu.
En estas ocasiones el hermano mayor consultado no puede o no sabe dejar de ejercer de tal, aunque, eso sí, benevolentemente, le suele dar su dictamen en sentido aprobatorio.
Al haberle firmado con ello el aval de su actual conducta, posiblemente no se haya percatado de que le ha modificado esencialmente, con su punto de referencia, su escala de valores. Quien ha recibido el aval, tenderá a instalarse en el bastante de la moral o la religiosidad. Mientras tanto él como el Señor estaban contentos, pero no satisfechos, en lo sucesivo la satisfacción y la conciencia de ser bueno y aún mejor que los demás, es una evidencia casi imperceptible de que paró los motores, por lo que ya tan sólo podrá planear.
Las caídas ocasionales por motivos verdaderamente enfrentados con la persona y el Evangelio son siempre separables, a menos que los "hermanos" que los perciben:
La moral de las grandes religiones es generalmente una ética de prohibiciones y precisamente por ello, y aunque no lo parezca, deja mucho más campo a la iniciativa y a la creatividad personal, ya que nunca prescribe que hay que hacer, ni como hay que hacerlo, limitándose a excluir tan sólo unos cuantos comportamientos fácilmente identificables como no convenientes.
En cambio, como formas de moral moderna se nos ofrecen auténticos códigos de conducta individual y social que dicen liberar al hombre al desligarle de unas prohibiciones y canjeárselas por unas imposiciones
Por contraste con el "Triangulo de las Bermudas" que se dice es un lugar donde se pierden barcos, aviones y personas, todos tenemos dentro y a nuestra disposición, otro "triangulo" que sirve para lo contrario: para que la persona que lo desee pueda encontrarse a sí misma.
COMPRENDER QUE PUEDE SER MEJOR (Posibilidad) ADMITIRSE COMO UNO ES (Identidad) HACER EL CAMINO EN COMPAÑÍA (Realización)
La persona al encontrarse en este triángulo básico y orientado por él en su situación concreta
Se diría que tomando posesión de su personalidad recorre el itinerario que va de ser simple individuo para sentirse persona.
Tal vez lo más complicado es hacer comprender las realidades simples.
La simplicidad de los Cursillos de Cristiandad, que es sin duda ninguna, el punto de arranque de su potencia y de su universalidad, no ha sido aún captada ni asumida por mucha de la gente que los maneja, incluso con entusiasmo y en ocasiones hasta con eficacia.
Todo lo profundo es simple. La persona, el Evangelio, son simples
La simplicidad de lo profundo hace más atractiva la tentación de complicarlo; y ello siempre es fácil, porque lo profundo es siempre frágil, manipulable y adulterable.
Cuando se introduce complicación en los Cursillos, suele hacerse con la mejor de las intenciones, para mejorarlos, para adaptarlos al tiempo y al lugar, etc. pero el intento suele revertir en la tergiversación o en la instrumentalización del mensaje, y sirve sólo para aumentar la proliferación de la flora y la fauna de las "cosas pías" que ya existen en cantidades astronómicas en la Iglesia de Dios. Tal cosa es inevitable que suceda, ya que el Movimiento de Cursillos, desde su raíz a su intención, está pensado neta y escuetamente para estar al servicio de lo FUNDAMENTAL CRISTIANO y nada más que lo fundamental, pero tampoco menos.