Volver atrás
12/MAR/2026
Objetivo de nuestro Movimiento de Cursillos
Reflexión sobre la finalidad del Movimiento de Cursillos: propiciar un encuentro personal con Cristo que transforme la vida del laico sin sacarlo de su realidad cotidiana. Destaca la libertad, la gracia y la amistad como caminos para vivir y contagiar la fe.

Siempre contando con la gracia de Dios para irlo consiguiendo, nuestro Movimiento de Cursillos de Cristiandad tiene por objetivo propiciar a todo hombre o mujer, que quiera poner los medios adecuados, un encuentro real, vivo y gozoso con el Cristo del Evangelio, el de verdad, el que nos presenta la Iglesia, para que a su contacto por la gracia que obra en los Sacramentos, cada uno pueda ir alcanzando en su vivir, el gozo de ser y de sentirse cristiano.

Entendemos que, para llegar a los hombres, Cristo no se hace estructura, sino hombre, Persona. Y su presencia en la persona del cristiano se hace real, aunque invisible, por el Bautismo, que nos hace, al cultivarlo, conscientes de nuestra identidad, de nuestra dignidad, y de nuestra grandeza.

Entendemos también que no se puede ser más que cristiano, pero sí mejor cristiano. El hombre tiene una tendencia innata a hacer siempre más y mejores cosas, pero, sin duda ninguna, ni las cosas, ni los acontecimientos consiguen llenar el vacío que, tarde o temprano, experimenta. Ya que, para poder dar sentido a su vida, el tener, el saber y el poder, han de ceder la preferencia al amarse a sí mismo, por el hecho de sentirse amado por Dios, que es lo que le capacita y le impulsa a amar a los demás, a todos los demás, en Cristo.

Contemplamos que la persona es más importante por la actitud que sabe adoptar ante lo que no puede hacer, que por lo que ha hecho, pero el camino de lo que el hombre puede llegar a conseguir, viviendo en gracia, es casi ilimitado, sobre todo si la activación y el aliento para recorrerlo, es fruto de una opción libre y personal. Creemos que este es el camino para llegar a conseguir un clima colectivo que no salga del mundo natural, normal y humano en que a cada uno le ha tocado vivir.

Lo que pretendemos es que, la persona sin desubicarla del lugar geográfico en que se encuentra pueda vivir en cristiano en su mundo habitual, sin tratar de coaccionarle o extorsionarle con "ofertas de perfección'' que no encajan con su mentalidad de laico, y que pueden, si se extrema la presión, adulterar su sinceridad y su autenticidad, cualidades indispensables para poder ser levadura que vaya fermentando en cristiano su ambiente.

Lo que más nos interesa de la persona que ha vivido un Cursillo, por encima de todo lo demás, es no estorbar ni extorsionar su proceso personal de conversión. El proceso que todo encuentro con Cristo por la gracia suscita e inicia en cada cristiano que queriéndolo ser de verdad, pone los medios adecuados.

Al salir de Cursillos, normalmente el Señor nos concede que el Cursillista entienda lo que es ser persona y que quiera serlo. No tiene ninguna frontera, porque su frontera es su posibilidad optimizada por la gracia. Todas las intenciones, actitudes y posturas, encuentran un vigor nuevo al motivarlas, dinamizarlas y acrecentarlas en la órbita de la Fe. Se es radicalmente original, espontáneo y oportuno. Lo que se vive, por el hecho de vivirlo, se muestra y se contagia con naturalidad, normalidad y humanidad. Al ir siendo lo que es, no necesita dejar de estar donde estaba. Cada momento vive con más ilusión donde está, porque acierta a ver con luz siempre nueva lo cotidiano.

 Mientras tiene ahí su punta de avance, y no en "ofertas apostólicas secundarias"; propuestas con la mejor voluntad, capta, saborea, y hace eficaces, todos los medios que el post-Cursillo le ofrece, va que los emplea para todo lo que son necesarios, v sólo para lo que son necesarios.

Mientras avanza en esta órbita, el eco que produce su postura en su circunstancia concreta, en su familia, con sus amigos, en su profesión, en el deporte, o en su negocio, hemos podido comprobar que es de una eficacia sorprendente, que no se puede en manera alguna comparar con lo que se consigue, cuando desubicándolo, se le mete en cualquiera de las "ofertas apostólicas" que tanto abundan en el mercado de lo pío, que pueden y son sin duda muy buenas, pero que tal vez no cuadran con su mentalidad.

Como queremos movernos en el terreno de las realidades vivas, históricas y concretas, no olvidamos que el proceso de promoción personal y colectivo es a veces interrumpido o desviado por el egoísmo personal, que produce individualismo y por el colectivo que genera fanatismo. El único disolvente de ambas cosas es el Evangelio: y la Fe, la Esperanza y la Caridad que el querer encarnarlo en la vida supone e implica.

Porque si todo tiene que partir de la persona, entendemos que no es conveniente, de cara a lo que perseguimos complicarla con ninguna estructura. Las virtudes teologales son las únicas vías que, sin lastimar la persona, la abren al cambio de lo dinámico y le dinamizan el cambio. Pues ellas, partiendo del lugar que hace la persona a Dios, la plenifican, descubriéndole y concientizándole las áreas concretas de sus posibilidades de avance y de su específica creatividad, cualquier actitud que no arranque y se apoye en ésta, será algo siempre superpuesto y teledirigido.

El índice del citado avance hacia todos los cuadrantes que esta visión supone rebasa siempre todos los esquemas. Es difícil prever hacia donde puede llegar un cristiano, y aún más un grupo de cristianos, potenciados por la Fe. Pero de una Fe viva, que avive la vida, no por una religiosidad hecha costumbre que, en lugar de expresar la Fe, la fosiliza.

Nuestro objetivo es ir logrando que, por la gracia de Dios y las oraciones de muchos, haya cristianos verdaderos en todas las arterias vivas del humano existir, y que sin desgajarse de él, sepan adoptar una aptitud convencida y decidida que les ponga en disposición de ir descubriendo en sí mismos y desde sí mismos, en los demás y entre los demás, la trayectoria viva que lo cristiano vivo va avivando en ellos y en su entorno, al polarizarse, encarnarse, expresarse y comunicarse, a través de los que, en la arena de lo cotidiano, saben ser luz e impulso para los demás, con tanta naturalidad, que la multiplican y la contagian por su manera personal, radical y espontánea de realizarla desde la firme convicción y la plena libertad del que se siente hijo de Dios.

Hablar de libertad sin contar con la libertad interior de uno mismo, es olvidarse del último y decisivo eslabón con que termina y se conecta a la persona la cadena de libertades de cualquier clase o tipo que sea, que vaya consiguiendo.

Es que aún las libertades apuntadas, consignadas y exigidas en la Declaración de los Derechos Humanos, se estrellan al chocar con la postura del que, por confusión, por desinterés, por despiste o resentimiento, no ha encontrado todavía el camino de su libertad interior, cosa de todo punto precisa y necesaria para captar, poseer y ejercitar todas las demás libertades.

Estas ideas, que resumen y sintetizan lo que debe ser el cristiano laico hoy, al ser explicitadas en vivo y en directo por quienes las viven respaldados por las oraciones de los hermanos; consiguen que los que responden al llamamiento del Cursillo puedan encontrarse consigo mismos, con Cristo v con los hermanos, y descubran también la manera de que estos encuentros se vayan convirtiendo con el tiempo en auténtica amistad.

Eduardo Bonnín

Compartir
Regístrate
Disfruta de todo el contenido.
Accede a este contenido completo y descubre en profundidad el legado de Eduardo Bonnín. El registro es gratuito y solo te tomará un momento.
Contenido relacionado
Ir al legado
Reflexiones II: En busca de uno mismo
01/01/2014
Reflexiones II: En busca de uno mismo
Eduardo confeccionó muchas fichas para su uso personal, que frecuentemente utilizaba como guion cuando hablaba. Algunas de ellas contienen un solo pensamiento, pero hay otras que constituyen verdaderos esquemas, más o menos complicados, de difícil interpretación para el que no sea el propio autor. Como en dichas fichas se expone una parte importantes de su pensamiento, se pensó que se podían volver a escribir en una versión que fuera fácilmente asequible para todos, intentando en todo momento reproducir sus ideas con la máxima fidelidad, aunque era inevitable que se perdiera, al menos en parte, su peculiar y muy personal manera de expresarse. La dificultad aumentaba por el hecho de las fichas fueron redactadas, como se ha dicho ya, con el propósito de que sirvieran de ayuda en las intervenciones orales y nunca pensando en su publicación escrita. Este trabajo de adaptación fue iniciado por Guillermo Bibiloni, buen conocedor del tema y autor de una “Historia de Cursillos”, pero quedó incompleto, seguramente por la muerte de Guillermo, quedando olvidado entre los innumerables papeles de Eduardo, hasta que recientemente, se encontró el manuscrito, considerándolo un gran hallazgo. Esta parte, adaptada por Guillermo Bibiloni, es la que se publica ahora, dejando para más tarde la del resto de fichas, que siguen siendo objeto del trabajo de adecuación necesario para una lectura cómoda. Hace unos años se publicó un librito con este mismo título, escrito por Eduardo. Aunque es posible alguna coincidencia, el contenido de estas primeras “Reflexiones” y el de “Reflexiones II” es distinto, ya que entonces, al parecer, el autor no recurrió a las fichas que conocemos, sino a otras fuentes de su copioso archivo.
Sobre la
Fundación
Nuestro fin es preservar y difundir el legado que Eduardo Bonnín Aguiló, fundador de los Cursillos de Cristiandad, dejó al mundo.
Hazte socio
de la fundación
Tu apoyo es clave para continuar difundiendo el legado de Eduardo Bonnín. Al hacerte socio, contribuyes al desarrollo de proyectos que mantienen vivo su mensaje y permiten que más personas descubran la riqueza del carisma de los Cursillos de Cristiandad.
Suscríbete al boletín de la Fundación
Nombre
Email
Regístrate
Disfruta de todo el contenido.
Accede a este contenido completo y descubre en profundidad el legado de Eduardo Bonnín. El registro es gratuito y solo te tomará un momento.
Has tu aporte.
Puedes colaborar con un aporte único o periódico, por el monto que tú decidas. Tu ayuda contribuye con el mantenimiento de la Fundación. ¡Estamos agradecidos!
Email
Monto (EUR)
Gracias por tu mensaje.
Ha sido recibido por la Fundación y estamos trabajando para responderte lo antes posible.
Si tienes alguna otra consulta o necesitas más información, no dudes en contactarnos.
¡De colores!
Gracias por apuntarte.
La inscripción a la actividad ha sido recibida por la Fundación.
Si quieres apuntar a otra persona, vuelve a completar el formulario.
¡De colores!
Gracias por tu suscribirte.
Muy pronto comenzarás a recibir el Boletín de la Fundación Eduardo Bonnín Aguiló en tu casilla de correo.
¡De colores!