¿Pasó la hora de los Cursillos?
Reflexión sobre la finalidad de los Cursillos: no encuadrar, sino despertar la fe y ayudar a vivir el bautismo en la vida diaria. Plantea si la Iglesia debe priorizar estructuras o acompañar, con libertad y cercanía, a quienes aún no saben que Dios los ama.
Sin duda para ayudamos a explicar mejor lo que queremos dar a entender, no para volver a lo pasado, sino para ver las posibilidades reales que puede tener en donde se esfuercen para comprenderlo y llevarlo a cabo, creemos conveniente traer al ruedo de este IV Encuentro, unas preguntas que para abrir el camino hacia la mentalidad de los Cursillos, hacíamos ya hace más de treinta o cuarenta años, a los que ya querían entonces y parece que quieren también hoy quiera Dios que no lo consigan llevar a los Cursillos por caminos ajenos y extraños a su finalidad:
- ¿No es un grave problema el que muchos bautizados no vivan su bautismo?
- ¿No valdría la pena que hubiera un Movimiento encargado de resolver este grave problema?
- ¿No es verdad que el problema no se resolvería haciéndoles vivir el bautismo solamente tres días?
- ¿No crees que todas las obras de la Iglesia saldrían ganando y tendrían que dar la bienvenida a un movimiento que viniera a llenar este vacío tanto tiempo sentido en la Iglesia?
- ¿Crees que el vivir el bautismo ha de coincidir necesariamente con el estar encuadrado en una organización o asociación católica?
- ¿Crees que la salvación está condicionada a la vida de gracia o al estar encuadrado en alguna asociación? ¿De que conviene más preocuparse, de encuadrar o de salvar?
- ¿Pueden los analfabetos ser santos?
Hoy estas preguntas, puestas en clave de Vaticano II, entendemos que deberían formularse así.
- ¿No es un grande problema que exista en nuestro entorno mucha gente que no sabe que Dios ama?
- ¿No valdría la pena citarla en algún lugar aislado, para que, con mucha fe, mucha esperanza y mucha caridad en acto, transparentada por una actitud de comprensión atenta e ilusionada, tratáramos de contagiarles la fe que tenemos nosotros en tan buena noticia?
- ¿No es verdad que, si nosotros nos limitáramos tan sólo a tres días de amistosa convivencia y no les facilitáramos y les simplificáramos el camino para que lo vivido durante tres días pudieran vivirlo en su vida normal, les habríamos hecho una mala jugada? Por aquello de que: “Un ciego que nunca ha visto y no sabe lo que es ver, nunca tiene tanta pena, como el que ha visto y no ve”
- ¿No crees que todo lo que venimos llamando cristiano, a pesar de la buena voluntad y la entrega generosa de muchos, necesita de un acercamiento real y efectivo hacia las personas que no tienen fe o no saben si la tienen, porque viven absorbidos por cosas que creen importantes, pero que no les llenan? De entre ellas y tal vez los de más personalidad, suelen ser protagonistas de muchas cosas erradas, por el único motivo de que no les ha llegado la noticia de que Dios los ama en un lenguaje, talante y estilo apropiado para no tan sólo captarla, sino para hasta tener ganas de ir profundizándola
- ¿Crees que estas personas que con el mayor respeto y sin menospreciarlas, vienen a ser lo que, en la primitiva Iglesia, llamaban los gentiles, tenemos que exigirles, de buenas a primeras, que cumplan todos los requisitos de la Ley, antes de un contacto, hecho con tacto cálido, natural, verdadero y continuado, que la Reunión de Grupo y la Ultreya, cuando son verdaderas, simplifican, facilitan y dinamizan?
- ¿Crees que después que el Vaticano II, que ha hecho entrar por la puerta grande de la Iglesia, el concepto y el criterio de libertad, se tiene que presionar a los recién convertidos, para que entren a formar parte de alguna de las organizaciones cristianas de siempre, donde las cosas funcionan a distintas revoluciones y donde, casi de seguro, no van a ser comprendidos, a pesar de la mejor voluntad por ambas partes, sometiéndoles al riesgo de que se les apague el espíritu, en lugar de facilitarles los medios para que les sea acrecentado, conviviendo cerca de los que como él, vivieron un día la gozosa aventura de un Cursillo? ¿Crees que la salvación está condicionada a tener que meterlos, quieras o no, en nuestras viejas redes de siempre? ¿Crees que por el mero hecho de estar en ellas recorrerán ya automáticamente, el camino que va desde su comportamiento a su plena convicción?
- ¿No es sorprendente que una persona sin mucha cultura humana, pero con mucha gracia divina, puede ser el instrumento, no tan sólo para que un intelectual se encuentre con Cristo, sino para que, al verlo vivo en los hermanos, se asombre de verdad, descubra dimensiones nuevas en su vivir, se vuelva más humilde y se goce, si el Señor le concede la gracia que, sin sentirse superior, o más aún, sintiéndose todo lo contrario, llegue a calificar de gran regalo de Dios, el que haya propiciado una circunstancia que le hace posible vivir amistosamente codo con codo, con gente sencilla, haciendo Reunión de Grupo y asistiendo a la Ultreya?