Han pasado ya muchos días, era allá por el año 1962, cuando gracias a una acertada gestión de D. Francisco Suárez, se logró que el Secretariado Nacional de México, nos publicara este libro que tienes en tus manos: “Vertebración de Ideas”.
Hacía mucho que circulaban entre nosotros, partes de él, en hojas sueltas fotocopiadas. En aquel tiempo no disponíamos de los procedimientos de ahora, por eso al ver al fin, nuestros deseos colmados y hechos realidad, nos llenó de alegría y reavivó nuestro entusiasmo.
Era el primer libro que veíamos impreso sobre Cursillos de Cristiandad. Todavía me acuerdo del vivo interés, con que esperábamos nos llegara el ansiado envió de nuestros hermanos de México conteniendo los primeros ejemplares del suspirado libro, y aunque su contenido lo sabíamos casi de memoria todos, tan pronto nos llegó, lo íbamos leyendo con una avidez desbordada comentando entre nosotros una vez más cada página y cada idea con la ilusión de siempre.
Han pasado años y todo lo que supone vida implica una renovación constante. Sabemos bien aquello de “renovarse o morir”, pero también sabemos que lo que tiene auténtica densidad evangélica no muere nunca, si no que todo lo renueva y lo hace nuevo a su contacto.
Es que el Evangelio posee una fuerza irresistible, que al ser captada y experimentada por la persona que vive en gracia consciente, le engendra un dinamismo que le centra en Cristo, todo lo demás.
Evidentemente el mundo ha cambiado, pero no el hombre ni la mujer que, en el fondo, muy en lo hondo, siguen siendo radicalmente los mismos, cada uno huye de sus miedos y va hacia sus aspiraciones, por esto el diagnóstico es el mismo de siempre: la ausencia de Dios en la mente y en el corazón de la persona humana.
Entonces el motivo de la publicación del libro era las incontenibles ganas que teníamos –y todavía tenemos, y cuya demostración práctica es esta nueva edición- de tratar de encontrar, no un sistema ni un método, que ya existía en aquel entonces en el Movimiento de Cursillos, sino unas chispas de luz que pudieran iluminar mejor el criterio y la convicción de las personas que, movidas por la inquietud cristiana, seglar y evangélica, quisieran profundizar en una orientación que –supuesta la gracia de Dios, que nunca niega a quien se la pide- nos fuera conduciendo hacia una clarificación de los valores humanos y cristianos, para emplearlos mejor.
Queríamos que se cumpliera nuestro deseo de que el mensaje que se expresa en el libro llegara a los más posibles, para que les ayudara a progresar en el área de su libertad humana donde cada uno es más cada uno.
El libro contiene injertos de ideas vivas capaces de avivar, si se ensamblan adecuadamente en el tronco personal de cada uno, enraizándose profunda y firmemente en su realidad concreta, donde y desde donde radica su singularidad, su originalidad y su creatividad.
Sin duda ninguna, este libro es un libro clave para entender el qué y el para qué de los Cursillos y en consecuencia para acertar mejor en el como hacerlos para que estén centrados en su finalidad.
Quiera Dios, o mejor dicho queramos nosotros, poniendo los medios adecuados, que este libro ayude a los dirigentes, y nos ayude a todos a ser más fieles a Evangelio, más abiertos a las realidades y más atentos con las personas.
“De Colores”
Eduardo Bonnín