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1/MAY/1993
Inventario incompleto de infidelidades al carisma fundacional
El texto recoge la crítica del Secretariado de Mallorca a la Guía Didáctica del Secretariado Nacional de España por modificar terminología y estructuras del Cursillo. Afirma que esos cambios alteran su estilo, lenguaje y carisma fundacional, desvirtuando su finalidad original.

Dice textualmente la "Guía Didáctica" del Secretariado Nacional de Cursillos de Cristiandad de España:

"Se entiende que, sin ser imprescindible, es importante el cambio de algunas denominaciones, porque también en ellas se refleja el estilo y talante del Cursillo. En función de ello, se introducen las siguientes modificaciones:".

EN CUANTO AL EQUIPO

Se sustituye el nombre de "Equipo de dirigentes" por el de "Equipo de responsables". No se va a dirigir nada, aunque la responsabilidad de la organización y el desarrollo del Cursillo recaiga sobre el equipo; de ahí tal denomina­ción. Conviene aclararlo en la charla preliminar.

La palabra "Rector", abandonada ya por muchos Secretariados, tiene en la actualidad connotaciones de excesivo dirigismo y de preeminencia sobre los restantes miembros del equipo; conviene sustituirla por la de "Coordinador", expli­cando a los cursillistas que la misión de éste es, en efecto, la de coordinar, en pie de absoluta igualdad con los demás miembros del equipo, que es el que, en su totalidad, evangeliza. De ahí que el Coordinador no debe acaparar todas las intervenciones entre los cursillistas, sino repartirlas -tanto en el comedor, como en la sala de charlas o en la capilla- entre los miembros del equipo.

EN CUANTO A LOS GRUPOS

Se sugiere la sustitución de la palabra "Decuria", por poco actual, por la de "Equipo" (aplicado a los grupos de cursillistas), pues tal término, en la actualidad, tiene más sentido de organización que de actividad comunitaria. Por otra parte, así se distingue el "Equipo de responsables" de los demás grupos que deben funcionar en el Cursillo. En los grupos no hay jefes, por ser innecesa­rios; el término "secretario" conviene que se sustituya por el de "portavoz", más en consonancia con la función de éste.

EN CUANTO A LAS EXPRESIONES

Se sugiere la supresión del término "palanca" y de "intendencia", por ajenos a la denominación usual en la comunidad eclesial en la que se integren cursillistas; podría sustituirse por la expresión "Oraciones y Sacrificios", conocida en todas las comunidades.

Se ha cambiado la expresión "rollos" por la de "charla" que, como se aclara en el saludo de "Acogida", no es sino la puesta en común, por parte del charlista, de su propia vivencia, expuesta con sencillez y sin dogmatismos. Lógicamente, la "sala o salón de rollos" pasa a ser "sala de charlas" o "sala de estudio".

También las expresiones "líderes" o "vértebras", de difícil compren­sión en el sentido que se les quiere dar en el Cursillo, conviene que sean sus­tituidas, por ejemplo, por la de "cristianos comprometidos".

AFIRMACIONES DEL SECRETARIADO DIOCESANO DE CURSILLOS DE MALLORCA EN 1998 A LA VISTA DE LA EDICIÓN DE LA “GUIA DIDÁCTICA” REALIZADA POR EL SECRETARIADO NACIONAL DEL MCC DE ESPAÑA.

El propósito de introducir las modificaciones queda explícitamente declarado al manifestar abiertamente y sin paliativo ninguno, que lo que se pretende eliminar es todo lo que refleje "el estilo y el talante del Cursillo".

Aquí no existe ni premeditación, ni alevosía, ni siquiera nocturnidad, se ataca a pecho descubierto y se hace saber la intención con que se hace; esto se parece mucho a la frase que suelen emplear los atracadores, de algún tiempo a esta parte, al iniciar su "faena": "esto es un atraco".

EN CUANTO AL EQUIPO.

"Se sustituye el nombre de "Equipo de Dirigentes" por el de "Equipo _de responsables". No se va a dirigir nada, aunque la responsabilidad de la organización y el desarrollo de un Cursillo recaiga sobre el equipo, de ahí tal denominación. Conviene aclararlo en la charla preliminar".

La sustitución de la palabra "Dirigentes" por la de "responsables", parece cosa sin importancia, pero sólo lo parece, porque responsable se relaciona siempre necesariamente con la obligación de responder y con la sanción por no haberlo hecho, mientras que la expresión dirigente hace referencia al derecho a impulsar, y específicamente al hecho de hacerlo. Ser dirigente es siempre algo dinámico, es esforzarse por ayudar a que algo o alguien avance desde la realidad al objetivo. Responsables lo somos todos en la Iglesia, no sólo los que forman parte de la organización y realización de un Cursillo.

Lo cierto es que si el Cursillo no lo lidera un seglar - el Rector ­con un grupo de seglares y sacerdotes -los dirigentes-, pasa a liderarlo automáticamente el Director Espiritual, clericalizándolo, incluso aunque no quiera.

"_La palabra "Rector", abandonada ya por muchos Secretariados, tiene en la actualidad connotaciones de excesivo dirigismo y de preeminencia sobre los restantes miembros del equipo; conviene sustituirla por la de "Coordinador" explicando a los cursillistas que la misión de éste es, en efecto, la de coordinar, en pié de absoluta igualdad con los demás miembros del equipo, que es el que, en su totalidad, evangeliza. De ahí que el coordinador no debe acaparar todas las intervenciones entre los cursillistas, sino repartirlas - tanto en el comedor, como en la sala de charlas o en la capilla - entre los miembros del equipo".

Se va á dirigir algo muy importante que puede y debe tener y que de hecho tiene, consecuencias decisivas para la vida de muchos. Por lo tanto, todos han de tener su cometido concreto fijado de antemano, y perfilado en las sucesivas reuniones de Pre-Cursillo. Y alguien, el Rector, es el encargado de velar escrupulosamente, pero sin autoritarismos, para que todo vaya dirigido a su finalidad. Sabiendo bien que cuando todo está en orden, no es necesario dar órdenes.

La palabra "Rector", cuadra perfectamente con el sentido desenfadado y optimista que desde siempre ha querido darse a su cometido. Pero este sentido, no significa, como queda dicho ya, autoritarismo ninguno, pero sí una dirección precisa y concreta que reclama a todas luces la buena marcha del Cursillo. Su cometido evidentemente exige algo más que coordinar, además es importante saber que donde no hay una cabeza pensante, y con el cometido de llevar la dirección, las fuerzas se dispersan. Tampoco se puede olvidar que, en el Cursillo, el que evangeliza, es Cristo, no el equipo. Repartir los cometidos es sin duda desorientar a los cursillistas.

El CUANTO A LOS GRUPOS.

"Se sugiere la sustitución de la palabra "Decuria", por poco actual, y la de “Equipo” (aplicado a los grupos de Cursillistas), pues tal término, en la actualidad, tiene más sentido de organización que de actividad  comunitaria. Por otra parte, así se distingue el "Equipo de responsables" de los de los grupos que deben funcionar en el Cursillo. En los grupos no hay jefes, por ser innecesarios; el término "secretario" conviene que se sustituya por el de "portavoz", más en consonancia con la función de éste".

La palabra "Decuria" se viene usando en todos los lugares donde el Cursillo, además de haber sido entendido no ha sido manipulado ni tergiversado. Así se comprende el propósito expresado deliberadamente en el principio de las explicaciones de los peregrinos cambios adoptados para que, como se viene a decir, nada "refleje el auténtico estilo y talante del Cursillo".

Se ha olvidado que las decurias en el Cursillo existen para mucho más que para explicar por la noche unos esquemas a través de un portavoz. Han de unirse y reunirse varias veces al día para comentar los rollos, y si el que llama a los demás para comenzar la reunión es alguien a quien medio jocosamente se le ha designado "jefe", todo resulta natural, mientras que si lo hace un espontáneo resulta pío, artificial y manipulador. Además, las decurias acuden normalmente ante el Sagrario, y alguien tiene que procurarlo y procurar que todos hablen. Nada de esto tiene que ver con ser portavoz.

Llamar "Equipo" a las decurias es sugerir que forman parte de una organización, cuando el Cursillo debe huir de fórmulas organizativas. Si las decurias se llamasen "grupos", induciría a confusión con los verdaderos Grupos del Post-Cursillo, de formación espontánea y sin jefes ni secretarios, lo que aún no puede suceder en el Cursillo.

No pueden unificarse las funciones del jefe y del secretario de cada Decuria, en uno sólo - portavoz-, porque inconscientemente se está primando a los de mayor cultura que no tienen por qué ser, y frecuentemente no son, los de mayor personalidad.

En todas las disposiciones que preceden se hace manifiesta la "acólita intención" de querer que seglares sean acólitos y no sean seglares, seglares que conocen su rol de seglares en el mundo, en su mundo, donde tienen que estar y actuar, y que saben bien que su cometido primordial y concreto no es intra eclesial, por lo tanto no es, ni leer encantados y encandilados las lecturas en la Misa, ni pasar "humildemente" la bandeja, ni llevar al corriente los libros parroquiales. Si bien también saben, que cuando esto se precise, siempre habrá quien no le importe hacer estas cosas, y sabrá hacerlas con simplicidad y sencillez y no con aire de místico de superentregado dócil y sumiso.

Los seglares en la Iglesia no deben nunca mandar; cuando por infidelidad o desconocimiento de su rol, invaden la zona clerical, distorsionan su papel.

Tal vez lo más logrado del Movimiento de Cursillos cuando se ha entendido, y se ha llevado a la práctica con honrada fidelidad al "carisma fundacional", sea, el ensamblaje preciso y justo entre el cometido de los sacerdotes y el de los seglares, que precisamente, "el estilo y el talante" del Cursillo va consiguiendo en todo el mundo, que sin paliativo ninguno se quiere eliminar. Sacerdotes y seglares se vienen tratando como personas, se van conociendo mejor entre ellos y, sin abusos de extemporáneas "sacralidades" y de exacerbadas "secularidades", que el interés por la finalidad del Cursillo deja fuera de área, apuntan los dos a lo mismo: lograr que todos los que el Cursillo ha reunido en nombre del Señor vayan dándose cuenta de que Dios los ama.

Entonces es cuando la amistad que ya se inició o se renovó al calor de la ilusión de preparar el Cursillo, va progresivamente surgiendo de manera espontánea, viviéndose con cálido interés, todos los pormenores de la aventura que el vivir intensamente el Cursillo reclama. Desde sus inicios en el Pre-Cursillo,  Cursillo y Post-Cursillo, hasta el intentar saber después si el que se invitó al Cursillo entendió, al tomar parte en él, de qué se trataba, esto es, si le ha servido para amar más la vida, y por tanto si le ayudarán en su vivir, los medios que desde siempre se ha procurado que tenga a su alcance el que ha vivido la experiencia de un Cursillo, que son la Reunión de Grupo, (la vida como realidad compartida en amistad) y la Ultreya (circunstancia que posibilita que lo mejor de cada uno llegue a los más posibles).

Para lograr que, enraizado cordialmente en estos medios, el Cursillista vaya de cada día aprendiendo a ser persona en el mundo, es necesario que se conozca la personalidad de cada uno, lo que hace que emerja con naturalidad cuando se le confía el cometido de ser jefe o secretario de una Decuria. Cosa que no se consigue en manera alguna siendo simplemente "portavoz".

No hay duda ninguna que hoy más que nunca hacen falta hombres “vértebras”, no para que vertebren el Movimiento de Cursillos a costa de desvertebrar la vida, sino que sepan que la vida está ya vertebrada y articulada, según los valores que valoran los hombres que saben descubrir, valorar y dinamizar los valores suyos y los de los demás, sin acosarles con trasnochados autoritarismos o fantasiosas responsabilidades, siempre provocados por los "buenos oficiales" de siempre, que nunca logran desprenderse de la pía y crónica manía de valorar en el hombre tan sólo la obediencia ciega, y sumisa, que tanto les gusta y que les allana el camino para que ellos, los de siempre sigan como siempre, manipulando a los demás, y rizando el rizo de sus actitudes de super cristianos perdonavidas.

Hoy en día que, por haber encauzado la generosidad de los seglares única y exclusivamente hacia el terreno de lo pío, la Iglesia apenas puede contar con hombres que la encarnen en el mundo de lo real, con espíritu y con estilo. Hoy, que tanta falta hay de lideres cristianos que se tomen en serio y se empleen a fondo para posibilitar lo cristiano en la vida, donde tantas dificultades existen para que surjan, es curioso que se pretenda chafar una evidente, simple y concreta manera de propiciarlos y conseguirlos, que ha venido funcionando, con rendimientos comprobados y comprobables, desde los inicios del Movimiento de Cursillos.

EN CUANTO A LAS EXPRESIONES

"Se sugiere la supresión del término "palanca" y de "intendencia", por ser ajenos a la denominación usual en la comunidad eclesial en la que se integren os cursillistas; podría sustituirse por la expresión Oraciones y Sacrificios", más conocida en todas las comunidades".

Precisamente todos los pensadores de hoy coinciden en que el lenguaje que se emplea en el área eclesial es diferente del que usa para expresarse el hombre de hoy. Por otra parte, los médicos, los abogados, los psicólogos, etc. tienen un argot propio que les facilita su comunicación entre ellos. En el Movimiento de Cursillos, más que haber creado los cursillistas un argot para comunicarse entre ellos, han buscado y encontrado las palabras adecuadas para comunicarse con el hombre corriente, y en especial con los alejados, y todo ello ha aflorado al filo del mismísimo cotidiano vivir, sin ninguna manipulación de laboratorio.

El término "palanca", surgido espontáneamente de la misma vitalidad del Movimiento de Cursillos, sin que nada ni nadie haya intentado jamás imponerlo, ha llegado a ser universal, llegan cartas desde todos los lugares del Globo pidiendo "palanca". Y esta palabra es usada por todos los cursillistas, y se oye corrientemente en el ámbito del trabajo manual, en las oficinas, en los despachos de los ejecutivos, etc., etc. Como no sea por el ya expresado deseo de eliminar "todo lo que refleje el estilo y el talante del Cursillo", y si no se puede por lo menos, para cercenarlo, para mutilarlo, para fastidiarlo e incordiar, no puede caber otra cosa en la cabeza de quien se tome la mínima molestia de pensar. Esto como todo lo que figura en el peregrino escrito, tan sólo desde la pintoresca afirmación primera, se puede comprender.

"Se ha cambiado la expresión "rollos" por la de "charla" que como se aclara en el saludo de "Acogida", no es sino la puesta en común, por parte del charlista, de su propia vivencia, expuesta con sencillez y sin dogmatismos lógicamente, la "sala o salón de rollos" pasa a ser "sala de charlas" o "sala de estudio".

Llamar al rollo Inicial, saludo de "Acogida", es de un paternalismo, cursi y trasnochado. Los candidatos han de ser personas o capaces - de serlo en espíritu y en verdad, -y si son listos, y hemos de procurar que lo sean- no toleran esta clase de acogidas. Los listos quieren ser escuchados y comprendidos, no acogidos. 

La palabra "Rollo", es mucho más pedagógica y acertada de lo que piensan los obstinados "arregladores" de los Cursillos. Salvo que lo que pretendan sea eliminar su esencia, su punta, su incidencia en el mundo y en los ambientes donde ya son conocidos y apreciados, gracias a los que, desde hace más de cincuenta años vienen orando y rezando para que así suceda. La eliminación de la palabra rollo, de ser obedecida o mejor dicho, de haber sido obedecida al principio del principio, humanamente hablando, tal vez no se hubiera llegado donde se ha llegado, pues al primer contacto con la gente, permite quitar el regusto a tostón que supondría llamarles conferencias, y lo aburrido y pedante que resultaría llamarles lecciones. Charla es otra cosa. El diccionario nos lo dice claramente: "cháchara, palique, parloteo...", algo muy impropio sin duda para comunicar, o mejor dicho contagiar las ideas que uno vive a los demás.

"También las expresiones "líderes" o "vértebras", de difícil comprensión en el sentido que se les quiere dar en el Cursillo, conviene que sean sustituidas, por ejemplo, por la de "cristianos comprometidos".

La verdad es exactamente lo contrario. Las personas que interesa que participen en un Cursillo son ya vértebras en su realidad y en su entorno, antes de ser cristianos y por supuesto antes de que alguien quiera "comprometerles" sin deber hacerlo.

Desde luego no cabe duda de que el cometido que se señala al principio, de ser los que han ido a cursillos gente dócil y sin personalidad, con tales originalidades se cumpliría la finalidad que se proponen de terminar con el estilo y el talante del Cursillo; menos mal que los "originales arregladores", no estuvieron presentes cuando el Cursillo se gestó, pues de seguro que hubieran nacido muertos. Es curioso que ahora que la Teología actual, como queda ya dicho, se lamenta por carecer de un lenguaje que pueda llegar al hombre de hoy, unos señores quieran eliminar, porque sí, lo conseguido.

Los Cursillos genuinos evidencian como pocas otras cosas que la cultura no tiene por qué ser un elemento diferenciador, y rompen lo que el hecho cultural ha tenido y tiene de barrera entre los hombres, convirtiéndolo en cauce de comunicación y de enriquecimiento mutuo, mientras en estas peregrinas propuestas de innovación, se transpira de nuevo una visión pretendidamente culta, exquisita y segregada, clasista, en lo pío, de los propios Cursillos. Sin duda alguna, después de la oración y la gracia por ella conseguida, el vehículo que ha logrado que los Cursillos se expandieran tanto, y precisamente entre los alejados, ha sido el haber dado con unas palabras que han formado un argot que ha surgido de la misma vida. "Palanca", "Intendencia", "Rollo", son palabras acrisoladas por la vivencia y la experiencia confirmada y reiterada en cada uno de los innumerables Cursillos que han venido celebrándose a lo largo y a lo ancho del mundo, desde sus inicios en 1944.

Es sin duda excesiva pretensión querer que el río vuelva a su fuente, yendo al revés; es como poner barreras al mar.

Es enormemente curioso lo que está sucediendo con los Cursillos de Cristiandad. Otros movimientos o asociaciones, cuando cuentan con un número determinado de adeptos en un lugar concreto que quieren integrase a ellas ingresando en sus filas, se cercioran de la finalidad que persiguen sus estatutos y si estas les convencen se apuntan a ellas, Y si no, no. Pero a nadie se le ocurre cambiar la finalidad de esos movimientos o asociaciones para ajustarla a sus deseos, o a sus fantasías, pues aquellos tienen entidad definida y sus estructuras, sus organismos en el plano diocesano, nacional o mundial, velan por su permanencia y para que no se tuerza su finalidad. Pero con el Movimiento de Cursillos no tan sólo no sucede nada de eso, sino que se da más bien todo lo contrario. En cada uno de los planos, mundial, nacional y diocesano ha ido creciendo toda una flora y una fauna ajena a lo fundamental cristiano y sin escuchar a quienes los concibieron y estructuraron, han venido acordando a base de votaciones lo que ellos creen que debe ser la Esencia y la Finalidad de los Cursillos, y hasta a elaborar unas "Ideas Fundamentales" que sin duda cuando se editaron por primera vez, sirvieron para unificar criterios, pero que últimamente las han modificado clericalizándolas y quitándoles todo lo que hace referencia a la persona, que es sin duda lo que está más en línea con lo que actualmente se debate e interesa, de veras, al mundo de hoy.

No nos sorprende que muchos sigan pensando que son mucho más capaces que nosotros para crear y elaborar métodos y para impulsar movimientos de Iglesia, y con mucho gusto les reconocemos mayor valía. Pero no puede dejar de sorprendernos que alguien sin inmutarse haya alterado los nombres y los contenidos de los esquemas del Cursillo que estableció el Dr. Hervás en su Carta Pastoral, consagrada como "Carta Magna de los Cursillos de Cristiandad, documento que consiguió que los Cursillos alcanzaran auténtica resonancia de Iglesia. Y que estos mismos ahora, de nuevo, pretendan cambiar hasta el espíritu, el estilo y el talante de los Cursillos. Y todo ello pese a que el propio Don Juan Hervás, ya advirtiera que "al que quiera introducir fórmulas nuevas y provechosas para las almas le damos nuestro parabién, pero le suplicamos las "bautice" con nombre propio y no ajeno, y llame Ejercicios a los Ejercicios y Cursillos a los Cursillos, dejando cada cosa en su propia nomenclatura".

Secretariado de Cursillos de Mallorca

Mayo de 1993 

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