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5/MAR/2026
Objetivo que persigue el Movimiento de Cursillos de Cristiandad
El texto plantea preguntas sobre la misión de la Iglesia y el sentido del Movimiento de Cursillos: ayudar a que las personas descubran que Dios las ama y vivan su fe en la vida diaria. Subraya la importancia de la libertad, la amistad y el acompañamiento continuo.

Y que, por la Gracia de Dios y las Oraciones de muchos, va consiguiendo en las cinco partes del Mundo.

¿QUIÉN GANA Y QUIÉN PIERDE EN LA IGLESIA CUANDO SE VA CONSIGUIENDO?

  1. ¿No es un grave problema que muchos bautizados no vivan su bautismo?
  2. ¿No valdría la pena que hubiera un Movimiento encargado de resolver este grave problema?
  3. ¿No es verdad que el problema no se resolvería haciéndose vivir el bautismo solamente tres días?
  4. ¿No crees que todas las obras de la Iglesia saldrían ganando y tendría que dar la bienvenida a un movimiento que viniera a llenar este vacío tanto tiempo sentido en la Iglesia?
  5. ¿Crees que el vivir el Bautismo ha de coincidir necesariamente con el estar encuadrado en una organización o asociación católica?
  6. ¿Crees que la salvación está condicionada a la vida de gracia, o al estar encuadrado en alguna asociación? ¿De qué conviene más preocuparse, de encuadrar o de salvar?
  7. ¿Pueden los analfabetos ser santos?

Hoy estas preguntas, puestas en clave de Vaticano II, entendemos que deberían formularse así:

  1. ¿No es un gran problema que exista en nuestro entorno mucha gente que no sabe que Dios los ama?
  2. ¿No valdría la pena citarla en un lugar aislado, para con mucha fe, mucha esperanza y mucha caridad en acto, transparentada por una actitud de comprensión atenta e ilusionada, tratáramos de contagiarles la fe que tenemos nosotros en tan buena noticia?
  3. ¿No es verdad que si nosotros nos limitáramos tan sólo a tres días de amistosa convivencia y no les facilitáramos y les simplificáramos el camino para que lo vivido durante tres días pudieran vivirlo durante su vida normal, les habríamos hecho una mala jugada? Para aquello de que:

“Un ciego nunca ha visto y no sabe lo que es ver, nunca tiene tanta pena, como el ha visto y no ve”

  1. ¿No crees que todo lo que vinimos llamando cristiano, a pesar de la buena voluntad y la entrega generosa de muchos, necesita de un acercamiento real y efectivo hacia las personas que no tienes fe, o no saben si tienen, porque viven absorbidas por las cosas que creen importantes, pero que no les llenan? De entre ellas y tal vez las de más personalidad, suelen ser protagonistas de muchas cosas erradas, por el único motivo de que no les ha llegado la noticia de que Dios, los ama en un lenguaje, talante u estilo apropiado para, no tan sólo captarla, ¿sino para hasta tener ganas de ir profundizándola?
  2. ¿Crees que estas personas que, con el mayor respeto y sin despreciarlas, vienen a ser lo que en la primitiva Iglesia llamaban los gentiles, tenemos que exigirles, de buenas maneras, que cumplan todos los requisitos de la ley, antes de un contacto, hecho con tacto cálido, natural, verdadero y continuado, que la Reunión de Grupo y la Ultreya, cuando son verdaderas, simplifican, facilitan y dinamizan?
  3. ¿Crees que, después del Vaticano II, que ha hecho entrar por la puerta grande de la Iglesia el concepto y el criterio de libertad, se tiene que presionar a los recién convertidos, para que entren a formar parte de algunas de las organizaciones cristianas de siempre, donde las cosas funcionan a distintas revoluciones y donde, casi de seguro, no van a ser comprendidos, a pesar de la mejor voluntad  por ambas partes, sometiéndolo al riesgo de que se les apague el espíritu, en lugar de facilitarles los medios para que les sea acrecentado, conviviendo cerca de los que, como él vinieron un día de gozosa aventura en el cursillo?
  4. ¿No es sorprendente que una persona sin mucha cultura humana, pero con mucha gracias divina, pueda ser instrumento, no tan sólo para que un intelectual se encuentre con Cristo, sino para que, al verlo vivo en los hermanos, sea asombre de verdad, descubra dimensiones nuevas en su vivir, se vuelva más humilde y se goce si le Señor les concede la gracia de que, sin sentirse superior o más aún, sintiéndose todo lo contrario, llegue a calificar de gran regalo de Dios, el que haya propiciado una circunstancia que le hace posible vivir amistosamente, codo con codo, con gente sencilla, haciendo reunión de Grupo con ella y asistiendo como ella a la Ultreya.
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