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12/MAR/2026
Sobre el Movimiento de Cursillos de Cristiandad y su definición en Ideas fundamentales
Reflexión crítica sobre la definición de Cursillos de Cristiandad. Defiende que su finalidad no es imponer estructuras o compromisos, sino facilitar el encuentro personal con Cristo para que cada persona descubra libremente su vocación y transforme cristianamente su ambiente.

Los Cursillos de Cristiandad son un Movimiento de Iglesia que, mediante un método propio, posibilitan la vivencia de lo fundamental cristiano en orden a crear núcleos de cristianos que vayan fermentando evangélicamente los ambientes, ayudándoles a descubrir su vocación personal y los compromisos que para cada una se derivan por el hecho de estar bautizados.

Al fluir del mismo vivir y al valor que el hombre de hoy valora, se puede detectar en esta definición unas resonancias imperiales que en la actualidad están obsoletas y fuera de área.

Los Cursillos de Cristiandad son un Movimiento de Iglesia, (la Iglesia somos todos), pero no para la Iglesia, sino para el mundo, porque la Iglesia también es para el mundo. Que, mediante un método propio, (del que se ha apropiado todo el mundo). Posibilitan la vivencia de lo fundamental cristiano.

Posibilitar es facilitar, simplificar, no complicar con normas que enredan y retrasan el natural desarrollo del Movimiento, como, por ejemplo:

Tener en cuenta la edad, en lugar de la personalidad; separar los jóvenes de los adultos, en algunos lugares no pueden ir los que tienen menos de 30 alías, en otros han de haber cumplido por lo menos los 25; decretar que tiene que ir el marido si va la mujer, o que tiene que ir la mujer si va el marido; los cursillos mixtos, que consiguen que los que asisten a ellos crean haber hecho cursillos sin haberse producido un encuentro profundo consigo mismos; que las Reuniones de Grupo sean imperadas y "montadas" por los que mandan, al margen de la voluntad del interesado. Que las Ultreyas sean formativas o cerradas, y que en ellas tengan lugar actos, muy buenos en sí, pero que dificultan a impiden que la Ultreya sea un encuentro de personas, etc. etc.

Queremos suponer que todos los "creadores de estas originalidades" las instituyeron creyendo hacer un servicio al Movimiento de Cursillos, pero nos resulta muy difícil pensar que estos peregrinos acuerdos hayan sido tomados para posibilitar, o mejor dicho para lograr el crecimiento y desarrollo del Movimiento de Cursillos.

Sería curioso hacer un inventario de acuerdos y normas que a lo largo de su historia han venido quitando empuje, garra, espontaneidad frescura y entusiasmo al Movimiento de Cursillos y han pretendido cortarle su punta de lanza para desactivarlo y hacerlo sustentando unas ideas para intentar domesticar el Movimiento de Cursillos, que no tienen nada de novedosas, pues en los años 50 y tantos el Dr. Hervás, ya nos prevenía de ellas y de la posible confusión que podían crear. 

EN ORDEN A CREAR NUCLEOS

Crear núcleos -impuestos- es la mejor manera de desintegrar les núcleos vivos. Los núcleos vivos están ya creados, y pretender que sean cristianos por mandato, es sólo una pretensión que, para que deje de serlo, y llegue a ser una realidad, lo que importa es que cada uno de sus integrantes se encuentre consigo mismo, porque pretender fermentar un ambiente donde las personas que lo integran no estén en sus adentros en proceso convencido de fermentación, es favorecer la tan usual y corriente cosmética apostólica, la que favorece la enojosa capacidad que el hombre tiene para simular.

AYUDÁNDOLES A DESCUBRIR SU VOCACIÓN PERSONAL.

La vocación personal la va descubriendo cada uno en su vivir, y si es inteligente, y todo el mundo sabe agudizar su inteligencia para solventar lo que de verdad le interesa, suele pedir ayuda a quien sabe bien que le va a entender y comprender. Las interferencias paternales y pías, normalmente no solicitadas, no hacen más que incordiar.

Y LOS COMPROMISOS QUE PARA CADA UNO SE DERIVAN POR EL HECHO DE ESTAR BAUTIZADOS

Los compromisos no se pueden colgar alegremente a nadie por real decreto, porque si no son fruto maduro de una convicción personal, normalmente propiciada por una amistad auténtica con Cristo y con los hermanos, pero siempre descubierta por uno mismo, y por una misma también acrecentada y desarrollada, no conducen más que a tener que representar, por encargo, escenas de una comedia en la que nunca se sabe bien el papel.

Evidentemente, mejor que descubrir al cursillista los compromisos que se derivan del hecho de estar bautizado, es propiciarle la circunstancia para que él mismo los vaya descubriendo y las descubrirá de seguro a medida que vaya comprendiendo la maravillosa dignidad consustancial al hecho de haber recibido el Bautismo.

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